La propuesta busca reducir carteras y avanzar en una modernización del Estado que requerirá cambios legislativos y pactos políticos.
Tras el reciente ajuste de gabinete, la bancada UDI pidió al Presidente José Antonio Kast que anuncie en la Cuenta Pública del 1 de junio una reforma para fusionar ministerios. Los gremialistas proponen agrupar diez carteras en cuatro y sostienen que la medida reduciría la burocracia y los costos administrativos. El llamado llega luego de que tres secretarios de Estado quedaran a cargo de dos carteras cada uno —biministros— y de la reducción de secretarías en la estructura ejecutiva. La UDI argumenta que la iniciativa responde además a la línea de austeridad fiscal planteada por el gobierno.
La iniciativa transformaría la arquitectura del Ejecutivo y obliga a un proceso legislativo porque la eliminación o fusión de carteras requiere cambios legales. Además de la UDI, el Partido Republicano ya presiona por un rediseño ministerial, lo que suma tensión interna al oficialismo. Si prospera, la reforma alteraría responsabilidades clave —Economía, Minería, Energía, Interior, Segpres y Segegob— y podría tener efecto directo en la gestión pública y en el gasto. El anuncio en la Cuenta Pública funcionaría como el punto de entrada político hacia esa negociación.
La UDI presentó una propuesta detallada que busca unificar diez ministerios en cuatro carteras: Educación con Ciencias y Cultura; Interior con la Secretaría General de la Presidencia y la Secretaría General de Gobierno; Vivienda con Bienes Nacionales; y Minería con Energía. Los timoneles del partido sostienen que esa reagrupación bajaría la cantidad de carteras en una primera etapa de 25 (o 24, según otras cuentas) a 19, y la plantean como un paso hacia un Estado más eficiente. La propuesta fue respaldada por dirigentes de la bancada que piden aprovechar la Cuenta Pública para formalizar el anuncio y abrir la discusión legislativa. Los líderes del partido insistieron en que no se trata de “reducir por reducir”, sino de eliminar duplicidades.
El ajuste ministerial dejó a tres secretarios al mando de dos carteras —Claudio Alvarado, Daniel Mas y Louis de Grange— una configuración que desde La Moneda califican como parte del diseño para avanzar en la reducción de ministerios. El subsecretario del Interior defendió la decisión como una continuación de la reflexión sobre cuántos ministerios son necesarios para el funcionamiento del país y vinculó la medida con compromisos de campaña. Esa lectura del Ejecutivo prevé que cualquier fusión debe tramitarse por la vía legislativa, lo que abre la necesidad de acuerdos en el Congreso. El gobierno, por tanto, instala la fusión como objetivo político pero condicionado a negociaciones formales.
““Había 24 ministros, ahora hay 22. Eso obedece a una decisión."”— Máximo Pavez
En paralelo, la colectividad Republicana presionó para que el Ejecutivo avance con la fusión y señaló que algunas divisiones actuales carecen de sentido operativo. Su presidencia subrayó que cualquier cambio requerirá una modificación legal y acuerdos políticos amplios, y pidió centrar la discusión en la austeridad y la menor carga política del Estado. Esa demanda refuerza la presión de la UDI para convertir el ajuste técnico en una reforma estructural. El impulso de las dos colectividades proyecta que el debate no quedará circunscrito al Ejecutivo sino que será tema central en el Congreso.
““No tiene ningún sentido que existan como tal por separado.””— Arturo Squella
Paralelamente, la bancada UDI recordó que el año pasado pidió la creación de una comisión bicameral para discutir reestructuración de ministerios, evaluación de programas y mecanismos de control del gasto, y pidió retomar ese espacio como vía técnica para la reforma. Diputados del partido enfatizaron que la fusión debe orientarse a eliminar funciones complementarias o duplicadas, más que a un ahorro instantáneo. Esa articulación legislativa será clave para cualquier modificación, porque la fusión formal exige reformas legales y consenso transversal. Voces parlamentarias de distintos sectores ya han mostrado interés en discutir el mapa ministerial, lo que condiciona los plazos del proceso.
Los artículos difieren en la cifra de referencia sobre cuántos ministerios existían antes del ajuste: algunas piezas mencionan que Chile cuenta con 25 ministerios, mientras otras señalan que la reducción fue de 24 a 22 secretarías tras el cambio. Esa discrepancia apunta a distintos recuentos formales o a cómo se contabilizan carteras y subsecretarías en cada fuente. El número exacto influyen en la magnitud declarada de la propuesta de fusión.
El próximo hito político es la Cuenta Pública del 1 de junio, donde el Presidente puede formalizar el anuncio y marcar el calendario legislativo. Tras ese gesto, la discusión se trasladará al Congreso y a la eventual comisión bicameral que los parlamentarios proponen, donde habrá que fijar alcances, plazos y acuerdos políticos. La reforma requiere tramitación legal y acuerdos transversales; el ritmo y alcance dependerán de esas negociaciones.