Un equipo chileno desarrolló anticuerpos prometedores contra la cepa Andes; hoy falta financiamiento para probarlos en humanos.
La doctora María Inés Barría, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, lidera desde 2014 un equipo que desarrolló dos anticuerpos recombinantes 100% humanos capaces de neutralizar la cepa Andes del hantavirus en ensayos animales. Los compuestos, descritos en 2018, protegieron a hámsters infectados tras pruebas realizadas también en los laboratorios Rocky Mountain de los NIH y en el Instituto Robert Koch, y uno de ellos inhibió la replicación viral en pulmones; el grupo describe el avance como un tratamiento terapéutico que estimularía el sistema inmune contra infecciones ya establecidas.
El brote vinculado al crucero MV Hondius, causado por la cepa Andes —la única conocida por transmitirse entre personas— reavivó el interés internacional, mientras en Chile este año el Ministerio de Salud registra 41 casos y 14 muertes. La investigación de Barría avanzó hasta la validación preclínica y en 2021 uno de los anticuerpos obtuvo estatus de medicamento huérfano, pero el salto a ensayos clínicos quedó frenado por la falta de financiamiento y por la reasignación de recursos durante la pandemia; investigadores en otras instituciones, como Kartik Chandran en el Albert Einstein College of Medicine, trabajan en vías paralelas que también enfrentan el mismo obstáculo para llevar compuestos a humanos.
El equipo chileno plantea como próximos pasos fabricar los anticuerpos bajo normas GMP y financiar una fase clínica, para lo cual estima una inversión cercana a 7 millones de dólares y entre 12 y 24 meses para volver al punto previo a la pandemia; la decisión pendiente es conseguir esa cooperación internacional —pública o privada— que permita iniciar los ensayos en humanos y verificar si los resultados preclínicos se replican en pacientes.