Cobre en racha: peso respira, dólar sigue incierto
El metal marca máximos históricos y aprecia al peso, pero Fed, geopolítica y datos mantienen la volatilidad cambiaria.
- 01Cobre en máximos históricos
- 02Movimientos del tipo de cambio
- 03Presiones externas y riesgos
- 04Visión técnica y proyecciones
- ◆Contexto
- ◆Qué viene
El cobre volvió a superar récords en la Bolsa de Metales de Londres, elevando el soporte para el peso chileno y empujando al dólar por debajo de $890 en jornadas puntuales. La fuerte racha del metal —que alcanzó US$6,39 la libra el 13 de mayo— coincidió con jornadas de alta volatilidad cambiaria, en que el billete estadounidense osciló entre cerca de $883 y sobre $901. Analistas locales dijeron que el rally del cobre ha reducido presión sobre el tipo de cambio, aunque advirtieron que factores externos, como la trayectoria de la Fed y la tensión en Medio Oriente, pueden revertir movimientos rápidos. En ese escenario, los mercados seguirán monitoreando noticias económicas y diplomáticas para confirmar si la apreciación del peso tiene base sostenida.
Para Chile, primer productor mundial de cobre, cada salto del metal se traduce en mayor entrada de divisas, menor presión sobre el peso y más espacio para la política monetaria. Sin embargo, la fortaleza del cobre coexiste con presiones contrarias: un dólar global que responde a noticias sobre la Reserva Federal y un frente geopolítico en Medio Oriente que sigue elevando el precio del petróleo. Analistas de brókers y gestores locales advierten que la estabilidad del tipo de cambio dependerá de si el rally del cobre se consolida o si factores externos vuelven a imponer un alza sostenida del dólar. Esa dinámica hace que episodios de apreciación del peso puedan ser rápidos pero frágiles.
Cobre en máximos históricos
La Bolsa de Metales de Londres registró una nueva secuencia de récords: el cobre avanzó repetidamente hasta cotizar US$6,39 la libra el 13 de mayo, tras cerrar en US$6,29 el 12 de mayo y romper su anterior techo del 29 de enero. Los contratos a tres meses también subieron y los inventarios de la LME mostraron movimientos que refuerzan la percepción de estrechez de oferta en el corto plazo. Ese impulso técnico del metal ha llevado el promedio mensual y anual hacia niveles no vistos en 2026, lo que explica por qué operadores y autoridades chilenas siguen de cerca cada sesión en Londres. La persistencia de esa tendencia es el principal soporte local frente a shocks externos.
Movimientos del tipo de cambio
El tipo de cambio local ha mostrado oscilaciones amplias en torno a la barrera de los $900: el dólar revirtió subidas y cayó hasta $887,3 el 13 de mayo, mientras que jornadas previas lo situaron cerca de $901. Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latinoamérica, atribuye las apreciaciones del peso al impulso del cobre pero subraya que la alta inflación y los datos externos limitan mayor fortaleza. Lucas Santillán, analista de mercados de Capitaria, enfatiza que la zona de $900 es un nivel psicológico clave y que la evolución del metal definirá si el USD/CLP retoma presión bajista hacia $883 o vuelve a subir. Esa mezcla de fuerzas técnicas y fundamentales explica la rapidez con que el mercado reevalúa niveles en días consecutivos.
Presiones externas y riesgos
Dos fuerzas fuera de Chile mantienen la incertidumbre: por un lado la tensión en Medio Oriente y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que elevan el precio del petróleo y la demanda por dólares; por otro, episodios que afectan la percepción sobre la independencia de la Reserva Federal, como la investigación penal notificada por el Departamento de Justicia y la enérgica defensa pública del presidente de la Fed, Jerome Powell. Ignacio Mieres, head of research de XTB Latam, y Lorenzo Matus, senior account manager de XTB, coinciden en que esas señales globales pueden neutralizar temporalmente los efectos del cobre y reactivar la presión alcista sobre el tipo de cambio. La combinación de riesgos geopolíticos y dudas sobre la Fed mantiene a los operadores en alerta.
Visión técnica y proyecciones
Los analistas técnicos mantienen niveles de referencia claros: Lucas Santillán describe un rango lateral entre aproximadamente $883 y $900–$903, mientras que Felipe Sepúlveda alerta que datos locales, como el retroceso del PIB trimestral, pueden limitar la apreciación del peso. Emanoelle Santos y otros estrategas de XTB y brókers proyectan que la continuidad del rally del cobre respaldará caídas adicionales del dólar, pero sólo si no se materializan nuevos shocks externos. En la práctica, el mercado reaccionará rápidamente a cualquier cambio en el precio del cobre, las actas de la Fed y novedades sobre la cumbre entre Estados Unidos y China.
En los últimos meses el cobre ha mostrado una tendencia alcista sostenida que ha compensado con creces los episodios de aversión al riesgo derivados de Medio Oriente; el metal ya encadena varias sesiones con nuevos máximos nominales y ha empujado los promedios mensual y anual al alza. Al mismo tiempo, la economía local aporta señales mixtas: el PIB del primer trimestre sorprendió a la baja y limita el margen para que el peso se fortalezca sin anclar expectativas. En el frente internacional, además de la tensión regional, los inversionistas miran la agenda de EE. UU. —actas de la Fed, datos manufactureros y empleo— y eventos corporativos como el informe de resultados de Nvidia que pueden condicionar el apetito por riesgo. Entre los analistas citados en la cobertura aparecen Felipe Sepúlveda (Admirals Latinoamérica), Lucas Santillán (Capitaria) e Ignacio Mieres (XTB Latam).
Los hitos a seguir en las próximas semanas son concretos: la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, citada por analistas como factor clave para el comercio y la diplomacia; la publicación de actas y datos relevantes de Estados Unidos (actas de la Fed, datos manufactureros y empleo) que influirán en las expectativas de tasas; y la evolución diaria del precio del cobre y los inventarios de la LME, que determinarán el sostén del peso. Además, los resultados corporativos relevantes (por ejemplo, reportes de empresas tecnológicas) serán observados como indicador del apetito por riesgo global.