La entrega del exministro y presunto testaferro abre la puerta a procesos judiciales que podrían afectar a la cúpula venezolana.
El empresario colombiano Alex Naim Saab Morán llegó este sábado al aeropuerto de Opa-locka, en Miami, tras ser deportado por el Gobierno venezolano, que invocó investigaciones penales en Estados Unidos. EFE y agencias constataron que Saab arribó escoltado por agentes federales y bajo custodia. La medida fue comunicada por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME). Su traslado ocurre menos de tres años después de haber sido liberado en un canje entre Washington y Caracas.
La deportación cambia la ecuación política y judicial regional: Saab ha sido señalado por fiscales estadounidenses como operador financiero del chavismo y su detención podría alimentar causas contra Nicolás Maduro y otros altos cargos. Además, la decisión subraya el giro del gobierno interino de Delcy Rodríguez hacia la cooperación con Washington tras el derrocamiento de Maduro. El caso expone también fracturas internas entre sectores chavistas favorables o contrarios al acercamiento con EE.UU.
El SAIME justificó la medida en la existencia de «diversos delitos en los Estados Unidos de América» y dijo que la deportación se ejecutó «en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana». El comunicado, divulgado en redes del organismo, evita precisar el destino final, aunque agencias confirmaron el arribo a Miami. La referencia a Saab como “ciudadano colombiano” se ajusta a límites legales sobre la extradición de nacionales en Venezuela.
“La medida de deportación fue adoptada tomando en consideración que el referido ciudadano colombiano se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional”— Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME)
Periodistas de EFE constataron que Saab aterrizó en el aeropuerto de Opa-locka escoltado por agentes federales y bajo custodia de la DEA, que lo trasladó desde Venezuela. Las imágenes y reportes locales describen una operación de bajo perfil en la que el empresario fue conducido a instalaciones federales en Miami-Dade. Las autoridades estadounidenses aún no han divulgado los cargos concretos a los que será formalmente imputado tras el desembarco.
Saab consolidó poder e ingresos durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro mediante contratos estatales, especialmente en los programas de vivienda y el suministro de alimentos CLAP, que han sido objeto de investigaciones por presuntos sobreprecios y lavado. Fue detenido en 2020 en Cabo Verde, extraditado a Estados Unidos en 2021, liberado en 2023 en un canje y nombrado luego ministro por Maduro hasta su destitución tras la caída del mandatario. Su trayectoria conecta procesos penales y la política venezolana de la última década.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez ordenó la destitución de Saab de cargos públicos a principios de año y, según reportes, su caída en desgracia facilitó la entrega a Washington. Rodríguez ha buscado consolidar buenas relaciones con la administración estadounidense y la deportación refuerza ese giro, aun cuando provoca tensiones con sectores más radicales del chavismo que siguen defendiendo a figuras ligadas a Maduro. El movimiento político interno puede reconfigurarse a partir de esta decisión.
En Estados Unidos, la causa que persigue a Saab se vincula a investigaciones sobre lavado de dinero y sobornos relacionados con contratos estatales; fiscales en Miami le identifican como pieza clave de una red que operó durante años. El abogado de Saab en Miami, Neil Schuster, declinó formular comentarios públicos tras el arribo. La posibilidad de que Saab coopere con la justicia estadounidense plantea interrogantes sobre nuevas imputaciones contra la cúpula chavista.
Las fuentes divergen sobre la condición de Saab en Venezuela antes de la entrega: mientras Caracas llegó a otorgarle estatus diplomático y lo defendió como ciudadano venezolano, Washington y fiscales estadounidenses lo han tratado como ciudadano colombiano investigado por delitos financieros. También hubo versiones contradictorias sobre si Saab estuvo detenido formalmente o bajo restricciones antes de la deportación.
El próximo hito será la presentación formal ante tribunales federales en Estados Unidos y las decisiones de la Fiscalía de Miami sobre cargos y posible cooperación. En Caracas, la deportación de Saab seguirá alimentando la disputa interna entre los sectores pragmáticos que favorecen el acercamiento con Washington y los que lo rechazan; ambos observarán los pasos judiciales en EE. UU.