Más de 1.300–1.700 enmiendas presentadas; La Moneda activó indicaciones sustitutivas y la Comisión de Hacienda, controlada por el oficialismo, acelera la tramitación bajo suma urgencia mientras oposición denuncia maniobra dilatoria.
01En los últimos días la tramitación del proyecto de Reconstrucción y la Ley Miscelánea se vio marcada por una avalancha inédita de indicaciones: distintos recuentos hablan de entre 1.295 y hasta 1.700 presentaciones —según el cierre parcial del comparado y los ingresos posteriores—, con miles de propuestas que siguieron llegando hasta el momento de las votaciones en Comisión de Hacienda.
02Frente a ese "tsunami" La Moneda activó un plan defensivo: ingresó un paquete de indicaciones sustitutivas cuyo efecto práctico, si es aprobado por la mayoría oficialista en la comisión, sería dejar sin votación muchas de las enmiendas opositoras que modifican artículos ya contenidos en el texto base, acelerando así el despacho del proyecto.
03La tramitación en la Comisión de Hacienda, presidida por el diputado Agustín Romero (Republicanos), se ajustó para optimizar tiempos: vocerías reducidas (2 minutos por indicación), agrupamiento de proposiciones similares y la posibilidad de votar indicaciones sustitutivas en bloque. Esa dinámica, sumada a la mayoría oficialista (8 votos contra 5), ha permitido al oficialismo acelerar sesiones que se extienden hasta la noche y continuar al día siguiente “hasta total despacho”.
04Expertos y exasesores legislativos advirtieron que muchas enmiendas tienen problemas de admisibilidad: en particular las que inciden en materias tributarias o que introducen normativas fuera de las ideas matrices del proyecto. El abogado Mauricio Daza anticipó que buena parte de las indicaciones podría ser declarada inadmisible y habló de una “verdadera masacre de indicaciones”, recordando que la iniciativa tributaria es de iniciativa exclusiva del Presidente y que el presidente de la comisión tiene facultades para declarar admisibles o no las propuestas.
05El contenido de las indicaciones opositoras es amplio y transversal: incluyen propuestas sobre Mepco y tope de alzas de combustibles ("bencinazo"), sala cuna universal, bonos sociales, medidas para la clase media (incluida la devolución del IVA en productos básicos), condonación del CAE, Fogape para afectados por incendios, regulaciones para la inteligencia artificial, el "derecho al olvido financiero" (limpiar DICOM) y otros alivios fiscales y habitacionales presentados por distintas bancadas y diputados a título personal.
06La reacción política escaló: el ministro del Interior, Claudio Alvarado, calificó la maniobra de la oposición como una acción "deliberada y dilatoria" y pidió "seriedad", emplazando a los parlamentarios a defender personalmente sus indicaciones si así lo desean. Por su parte, diputados opositores acusaron al gobierno y a la mesa de la Cámara de intentar acotar el debate —hablaron de "fraude al reglamento" y reservaron acciones constitucionales— y prometen resistir la votación en paquete.
07El calendario impulsado por el Ejecutivo, con urgencia suma, busca que Hacienda despache la megarreforma de forma expedita y la remita a comisiones de Medio Ambiente y Trabajo para su avance en sala la próxima semana. En los pronósticos oficiales la votación en Hacienda podría concentrarse entre el miércoles 13 y la madrugada del jueves 14 (según planificación de la mesa), aunque algunas fuentes admiten que el paso al Senado podría terminar demorándose hasta junio si no se citan sesiones extraordinarias.
08En síntesis, el episodio abre dos frentes: uno técnico‑reglamentario, donde la mayoría oficialista y las herramientas procedimentales (indicaciones sustitutivas, agrupamiento y control de admisibilidad) podrían reducir drásticamente la cantidad de cambios discutidos; y otro político, con la oposición intentando demorar y pintar la maniobra como un cierre del espacio para colegislar. El resultado final dependerá de decisiones reglamentarias inmediatas, del criterio de inadmisibilidad sobre materia tributaria y de la capacidad de la oposición para forzar debates puntuales en la comisión y en la sala.