Los índices tocaron máximos consecutivos por el empuje de tecnológicas, mientras el petróleo reaccionó a altibajos en las negociaciones EE.UU.-Irán.
El viernes 29 de mayo y el lunes 1 de junio Wall Street registró sesiones consecutivas con récords históricos en sus tres principales índices: el Dow Jones llegó a 51.032 y luego a 51.078 puntos, el S&P 500 subió a 7.580 y luego a 7.599 unidades, y el Nasdaq alcanzó 26.972 y después 27.086 enteros. El Nasdaq lideró las ganancias de mayo con un avance del 8%, mientras que el S&P 500 y el Dow acumularon alzas mensuales del 5% y 2%, respectivamente, consolidando un cierre de trimestre marcado por el protagonismo del sector tecnológico.
Ese impulso estuvo sustentado por noticias corporativas: Nvidia se disparó tras presentar un nuevo chip para PC, fabricantes como Dell y HP avanzaron fuertemente, y Anthropic presentó de forma confidencial documentación para una posible salida a bolsa, alimentando el optimismo por la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, los precios del petróleo mostraron volatilidad según el estado de las negociaciones entre Washington y Teherán: el WTI cotizó entre US$87,36 y US$92,16 el barril y el Brent quedó en US$92,05, tras anuncios de la Casa Blanca sobre un acuerdo tentativo y la posterior paralización de conversaciones por parte de Irán; el presidente Donald Trump dijo que tomaría una “decisión final” sobre ese marco.
La atención se dirige ahora a dos hitos: el informe oficial de empleo en Estados Unidos que se publicará el viernes, que podría ofrecer pistas sobre la salud laboral y la política monetaria de la Reserva Federal, y la decisión final de la Casa Blanca sobre el supuesto acuerdo con Irán, cuya evolución será clave para la dirección futura de la renta variable y de los precios del crudo.