El gesto del joven campeón del Barcelona abre tensiones políticas y deportivas antes del Mundial y genera reacciones públicas.
Durante el desfile por el título de LaLiga en Barcelona el lunes 11 de mayo, el extremo de 18 años Lamine Yamal ondeó una gran bandera palestina desde un autobús descapotable ante unas 750.000 personas que participaron de la celebración, y publicó fotos del gesto en su cuenta de Instagram. El ministro de Defensa israelí Israel Katz calificó la acción de “incitar odio” mientras, según su escrito, las fuerzas israelíes combaten a Hamas; al mismo tiempo, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez defendió la manifestación de solidaridad con Palestina que, dijo, comparten millones de españoles.
La muestra de apoyo no fue bien recibida por todo el entorno del club: el entrenador Hansi Flick admitió en conferencia que “no le gustó” el gesto, dijo que habló con Yamal y que la decisión es del jugador, subrayando que tiene 18 años. El club Palestino celebró el acto como solidaridad, y la prensa recuerda que Yamal ya había denunciado cánticos racistas contra musulmanes; además, el ondear de la bandera se produjo tras el partido que confirmó la consagración del Barcelona, un 3-1 contra el Betis que completó una campaña con 19 victorias en igual número de encuentros como local.
El siguiente hito inmediato será la concentración de la selección española antes del Mundial de fútbol en Norteamérica, donde Yamal figura como una de las promesas del equipo: queda por ver si el gesto traerá nuevas reacciones políticas o deportivas durante la preparación y el torneo.