Intercambio de fuego y acusaciones sobre daños militares y civiles complican las negociaciones y el tráfico petrolero.
Estados Unidos interceptó proyectiles iraníes dirigidos a tres buques en el estrecho de Ormuz y respondió contra presuntas instalaciones militares iraníes, informó el Comando Central el jueves, en un episodio que puso a prueba un alto el fuego frágil. El incidente ocurre mientras el almirante Brandon Cooper dijo ante el Senado que la campaña de EEUU e Israel había degradado en un 90% la capacidad militar iraní. El presidente Donald Trump celebró la acción y advirtió que si no se firma un acuerdo, Irán “va a sufrir mucho dolor”.
El choque expone dos riesgos simultáneos: la seguridad del paso marítimo por el que circula gran parte del petróleo mundial y la fragilidad de las negociaciones mediadas por Pakistán para consolidar la tregua. Mientras Washington insiste en que la ofensiva debilitó a Irán, Teherán denuncia falta de confianza y responde con medidas para controlar el tránsito en el estrecho. Las diferencias sobre daños civiles y capacidad militar complican la posibilidad de un acuerdo que reabra el comercio y estabilice los precios energéticos.
Ante el Senado, el jefe del Comando Central defendió la campaña militar y aseguró que los bombardeos iniciados el 28 de febrero han destruido “el 90 % de la base industrial de defensa” de Irán y que el país tardará años en reconstruir sus arsenales. Cooper afirmó además que, de las 13.600 misiones aéreas, solo un ataque —el impacto de un Tomahawk en una escuela el primer día de la operación— fue un error que provocó víctimas civiles. Sus declaraciones buscan sostener que las operaciones han degradado las capacidades iraníes sin provocar un colapso humanitario generalizado.
“se ha degradado significativamente y ya no amenaza a los socios regionales ni a los Estados Unidos de la manera en que solía hacerlo”— Brandon Cooper
El Pentágono dijo que sus fuerzas interceptaron los proyectiles y que ningún buque resultó alcanzado, pero que respondió contra instalaciones militares iraníes responsables de los ataques, en lo que definió como defensa propia. El intercambio volvió a recalcar la fragilidad del alto el fuego pactado el 8 de abril y motivó mensajes beligerantes desde la Casa Blanca. El presidente Trump afirmó que las fuerzas “los hicieron pedazos” y reiteró que un acuerdo es posible pero no seguro.
““Se metieron con nosotros hoy. Los hicimos pedazos””— Donald Trump
Desde Nueva Delhi, el ministro de Exteriores iraní dijo que la desconfianza es el mayor obstáculo para avanzar en las negociaciones con Washington, y subrayó que Teherán continúa apostando por una solución negociada pese a los ataques. Abás Araqchí señaló que conversaciones previas mostraron supuestos avances, pero acusó a Estados Unidos de enviar mensajes contradictorios y de atacar territorio iraní durante el proceso diplomático. Esa percepción explica por qué Teherán avanzó en medidas para formalizar el control del tránsito por el estrecho.
“El problema más importante ahora es la desconfianza”— Abás Araqchí
Organizaciones humanitarias y la propia Media Luna Roja iraní han comunicado daños extensos a escuelas y centros de salud, y estimaciones de miles de víctimas civiles que contrastan con la versión oficial estadounidense. El Centcom desacreditó varios de esos reportes y calificó como no verificables datos sobre daños a infraestructuras civiles, insistiendo en que solo un incidente causó víctimas por error. Ese contraste alimenta la disputa sobre la responsabilidad y la magnitud del costo humano del conflicto.
En Washington, la guerra también abrió una grieta interna: republicanos del Senado bloquearon por séptima vez una resolución para limitar las operaciones en Irán, aunque tres legisladores del partido rompieron la disciplina y apoyaron la moción demócrata. La votación refleja la creciente presión política sobre la Casa Blanca en medio de una guerra impopular y costos económicos visibles en los precios del crudo. Al mismo tiempo, la Casa Blanca defendió que la ofensiva —y sanciones paralelas— han dejado a Irán “aplastado militarmente”.
Las fuentes discrepan en tres puntos clave: Washington afirma una degradación del 90% de la capacidad militar y minimiza bajas civiles, mientras que ONG y la Media Luna Roja iraní reportan miles de víctimas y daños a escuelas y hospitales. Además, un informe citado por The New York Times —mencionado en medios— sugiere que Irán habría recuperado acceso a varios sitios de misiles, una versión que la Casa Blanca niega. Esas diferencias complican cualquier verificación independiente y tensan las negociaciones.
La próxima prueba será diplomática: las conversaciones mediadas por Pakistán y las gestiones en Naciones Unidas intentarán dirimir control del estrecho y condiciones para reabrir el comercio petrolero. En la agenda inmediata también están nuevas votaciones en el Congreso estadounidense y propuestas de resoluciones en el Consejo de Seguridad que podrían forzar sanciones o medidas de apoyo al tráfico marítimo. Cualquier resultado claro será un termómetro sobre si la tregua puede convertirse en acuerdo duradero.