Estados Unidos afirma haber degradado gran parte de la capacidad militar iraní; Trump y Xi se reúnen con promesas de ayuda y presión a Pekín, mientras surgen informes sobre transferencias de armas chinas y la diplomacia sigue lenta
01Irán afirma que “aún se intercambian mensajes” con Estados Unidos, aunque de forma lenta y contradictoria, tras el rechazo de Trump a la última propuesta iraní; Teherán insiste en que solo aceptará un acuerdo “justo y equilibrado” y advierte que está preparado tanto para negociar como para continuar la guerra si Washington no cede, mientras las conversaciones se siguen mediando desde Pakistán.
02El Comando Central de EE.UU. (Centcom) sostiene que la capacidad militar iraní se ha degradado significativamente —hasta en un 90 % según su jefe, el almirante Brad Cooper— como resultado de los ataques que comenzaron el 28 de febrero, afirmando que la base industrial de defensa de Irán ha quedado destruida en gran medida y que la reconstrucción llevará años; Cooper añadió que esa campaña ha interrumpido el suministro de material a grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes.
03En el Senado estadounidense y en foros públicos la narrativa oficial ha sido más ambivalente: Centcom minimizó las bajas civiles en Irán, afirmando que, de 13.600 ataques aéreos, solo uno —el impacto de un misil Tomahawk contra la escuela Shajare Tayebé el 28 de febrero— puede considerarse un error con víctimas civiles, mientras organizaciones iraníes y ONG estiman daños y víctimas muy superiores y cuestionan esa versión oficial.
04El coste directo para Washington también ha aumentado: el Pentágono informó al Congreso de un gasto estimado en al menos 29.000 millones de dólares por la operación —en gran parte por municiones y reemplazo de material— y la guerra ha alimentado además un debate político interno que llevó al Senado a votar, por séptima vez, en contra de una moción demócrata para frenar las operaciones militares; la iniciativa fracasó por 49 a 50, aunque tres republicanos rompieron la disciplina del partido.
05En Pekín, la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping dejó compromisos públicos: Xi ofreció «ayuda» para resolver la crisis iraní y manifestó interés en la reapertura del estrecho de Ormuz; según Trump, Xi también aseguró que China no suministraría armamento a Irán. Ambos mandatarios coincidieron en que Irán “nunca deberá tener armas nucleares” y subrayaron la necesidad de mantener abierto el paso por Ormuz para el transporte de hidrocarburos.
06Pese a las garantías públicas de Xi, investigaciones periodísticas y fuentes de inteligencia estadounidenses señalan que empresas chinas han negociado envíos clandestinos de armas a Irán —presuntamente encaminándolas por terceros países para ocultar el origen— y que ya hubo análisis sobre la posible transferencia de sistemas antiaéreos portátiles (MANPADS), lo que complica la credibilidad práctica de las promesas chinas y aumenta la presión sobre Trump durante su visita a Pekín.
07Un informe de inteligencia, reseñado por The Washington Post y recogido por EFE, alerta de que China está sacando ventaja estratégica del conflicto: el desgaste de recursos estadounidenses en Irán (municiones, capacidades operativas) podría debilitar a EE.UU. en el Indo-Pacífico; además, Pekín habría aprovechado la crisis del estrecho de Ormuz para ampliar su influencia energética y comercial en el Golfo, y estaría reforzando sus capacidades tecnológicas y de análisis, incluida la IA.
08La situación geopolítica se complica con la actividad de otros actores: el Kremlin anunció que Vladímir Putin viajará “en breve” a China, donde se abordan acuerdos energéticos y se refuerzan los contactos bilaterales; la convergencia diplomática entre Pekín y Moscú añade otra dimensión al tablero regional y global en un momento en que EE.UU. busca apoyo chino para contener a Irán.
09El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico: las restricciones impuestas por Irán y la respuesta estadounidense (bloqueos y controles a embarcaciones con destino o procedencia iraní) mantienen la ruta extremadamente frágil y son uno de los principales escollos para reanudar negociaciones estables entre Washington y Teherán.
10Persiste la incertidumbre sobre el futuro: mientras EE.UU. proclama una degradación masiva del poder militar iraní y presiona a China para que actúe, informes de inteligencia y de prensa ponen en duda el alcance real de esa degradación y alertan de beneficios estratégicos para Pekín; en el terreno diplomático, las conversaciones mediadas por Pakistán avanzan de forma intermitente y el riesgo de reanudación de hostilidades sigue latente.