El Congreso aprobó un presupuesto con superávit y metas ambiciosas; desde diciembre de 2025 el gobierno avanzó también en privatizaciones y leyes fiscales, mientras la inflación real y la reforma laboral generan tensiones
01El Senado argentino aprobó a fines de diciembre de 2025 la Ley de Presupuesto 2026 tras una sesión clave en la que el oficialismo cosechó apoyos opositores y cerró el año parlamentario con una victoria política. La votación en la Cámara Alta terminó con 46 votos a favor, 25 en contra y 1 abstención, y consolidó la primera ley presupuestaria de la administración de Javier Milei luego de dos años sin plan de gastos sancionado.
02Las principales cifras incluidas en la Ley de Presupuesto aprobada fijan para 2026 una proyección de crecimiento del PIB del 5 %, una inflación anual prevista del 10,1 %, un tipo de cambio estimado en 1.423 pesos por dólar en diciembre de 2026 y un superávit fiscal primario del sector público nacional equivalente al 1,5 % del PIB; además el proyecto contempla un aumento del gasto público del 20,6 % y de los recursos del 20,8 %. Estas cifras fueron utilizadas por el gobierno para defender la propuesta como un plan de “estabilidad”.
03La aprobación en el Senado exigió intensas negociaciones políticas: el bloque oficialista La Libertad Avanza, con 21 senadores, buscó sumar adhesiones de la Unión Cívica Radical (UCR), Propuesta Republicana (PRO) y bancadas provinciales; el peronismo quedó dividido y hubo votos favorables de algunos senadores del bloque Convicción Federal. No obstante, persisten tensiones sobre artículos puntuales y la posibilidad de que, en una votación punto por punto o con incorporación de modificaciones, la iniciativa deba volver a Diputados antes del cierre del período extraordinario.
04El presidente Javier Milei celebró la sanción y calificó la aprobación como “un hecho histórico”, enfatizando en redes sociales que con ese presupuesto se habría “quebrado la inercia de la decadencia” y que en 2026 se iniciaría la “reconstrucción” del país. Junto al Presupuesto, el oficialismo logró aprobar también la llamada Ley de Inocencia Fiscal, destinada a facilitar la regularización y el uso de ahorros en dólares, reducir multas y presumir al contribuyente como cumplidor salvo prueba en contrario.
05Desde la sanción en diciembre hasta la primavera de 2026, el contexto macroeconómico ofreció señales contradictorias: en mayo de 2026 el INDEC informó que la inflación interanual en abril se ubicó en 32,4 %, con una suba mensual de 2,6 % y un acumulado enero-abril de 12,3 %. Esos números están muy por encima de la previsión de 10,1 % que figura en el Presupuesto; el FMI y pronósticos privados también anticipaban tasas de inflación claramente superiores a la meta oficial para 2026.
06En paralelo a la sanción del Presupuesto, el gobierno avanzó en medidas estructurales: en mayo de 2026 publicó los pliegos para la licitación que busca privatizar el 90 % de las acciones de AySA (Agua y Saneamientos Argentinos), la mayor distribuidora de agua del país, servidora de 3,8 millones de usuarios. El Ejecutivo argumenta que la incorporación de un operador estratégico permitirá nuevas inversiones y mejorar cobertura y calidad, mientras que recuerda que AySA recibió importantes transferencias estatales en el pasado y fue creada tras la rescisión de la concesión de Aguas Argentinas en 2006.
07La sanción del Presupuesto no cerró otras líneas de conflicto: la reforma laboral impulsada por Milei, presentada en diciembre de 2025 y con 92 artículos que incluyen medidas como la posibilidad de pago en especies, la ampliación de jornadas (creación de un “banco de horas” y jornadas de hasta 12 horas), cambios en el cálculo indemnizatorio y límites al ejercicio de la huelga, generó fuertes protestas de la CGT y otros sindicatos. Ante la movilización y resistencias parlamentarias, el Ejecutivo decidió postergar su tratamiento hasta febrero de 2026; los gremios mantienen la amenaza de un paro nacional si el proyecto avanza sin acuerdo.
08El oficialismo defendió el Presupuesto como una señal de gobernabilidad y previsibilidad ante los mercados y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la necesidad además de renegociar vencimientos de deuda próximos; no obstante, analistas y opositores advierten que la distancia entre las metas presupuestarias y la evolución real de precios, así como la controversia por recortes en pisos de inversión en educación, ciencia y tecnología y disposiciones para universidades y personas con discapacidad, pueden generar fricciones fiscales y sociales en 2026.
09Además de la agenda económica interna, Milei busca proyectar su influencia regional: a comienzos de 2026 anunció que trabaja en la formación de un bloque político con al menos diez países para enfrentar lo que denomina el “socialismo del siglo XXI”, parte de una estrategia que combina políticas económicas de corte liberal con una diplomacia activa hacia alianzas de derecha y centroderecha en la región.