La nueva instalación atiende la creciente demanda de cremaciones y cierra una brecha de infraestructura en el suroriente de Santiago.
Parque del Recuerdo abrió a mediados de mayo en Puente Alto el primer Centro Ceremonial con cinerario de la zona suroriente de Santiago. El edificio, de casi 2.000 m² y dos niveles, incluye dos salas velatorias con terraza, un salón ceremonial adaptable a distintos credos y fue equipado con dos hornos importados. La inversión bordea los $700 millones y la obra obtuvo certificación LEED Plata por criterios de eficiencia y uso responsable de materiales. La empresa afirma que la tecnología instalada cumple con la normativa ambiental vigente y reduce emisiones por debajo de los límites exigidos.
La inauguración responde a una demanda creciente: la cremación llegó al 20% de los fallecimientos en 2025 y crece en torno a un punto porcentual anual, según proyecciones difundidas por Parque del Recuerdo. Esa tendencia, impulsada por razones económicas, culturales y la escasez de terrenos urbanos, ha dejado sin servicios a familias del suroriente que debían trasladarse a otros sectores. Además, la Fiscalía Nacional Económica ha advertido sobre la limitada disponibilidad de crematorios en algunas zonas, lo que introduce un componente de acceso y competencia en el mercado fúnebre.
Parque del Recuerdo presentó el Centro Ceremonial Cordillera como una alternativa local para las familias del suroriente, que hasta ahora debían cruzar la ciudad para acceder a un cinerario. El recinto ofrece servicios complementarios —cafetería, espacios exteriores techados y salas de más de 60 m² con terrazas privadas— pensados para acompañamiento familiar y ceremonias de diversos credos. La empresa proyecta que la instalación responderá al aumento de demanda de las próximas décadas.
Los hornos fueron provistos por Facultatieve Technologies, firma neerlandesa con larga trayectoria en equipos de cremación y sistemas de control de emisiones. Según la información técnica entregada, los equipos permiten operar con concentraciones de partículas muy por debajo de los límites establecidos por legislaciones exigentes, y la compañía destaca su despliegue en numerosos crematorios europeos. La tecnología fue un argumento central para justificar la inversión y las afirmaciones sobre el desempeño ambiental del complejo.
La certificación LEED Plata del edificio responde a medidas como calefacción por losa radiante, gestión ambiental, iluminación con sensores y proyección hacia autogeneración solar. La propuesta arquitectónica privilegia materiales como madera, piedra y cristal y busca integración con la cordillera y la Quebrada La Morfilana, según la memoria del proyecto. Ese enfoque sostenible fue presentado como un valor agregado frente a reclamos ambientales recurrentes en obras de este tipo.
La Fiscalía Nacional Económica ha señalado en estudios sobre el mercado fúnebre que la cremación tiene penetración menor en Chile que en países europeos, pero que su uso ha aumentado y que la disponibilidad de crematorios sigue siendo desigual. Esa evaluación introduce un foco regulatorio sobre el acceso y la competencia que podría cobrar relevancia si la demanda sigue creciendo. En ese contexto, la apertura de un nuevo cinerario altera la oferta local y podría incidir en dinámicas de precios y traslado de servicios.
Diego Prat, gerente de Proyectos y Nuevos Negocios de Parque del Recuerdo, defendió la iniciativa como respuesta a una demanda local y a tendencias futuras del sector. “Su apertura responde a una necesidad concreta de las familias y anticipa las tendencias demográficas y culturales que transformarán el sector en las próximas décadas”, dijo Prat al presentar el proyecto. La empresa también estimó que, con las proyecciones actuales, el recinto podría llegar a realizar miles de servicios de cremación anuales en el mediano plazo.
““Su apertura responde a una necesidad concreta de las familias y anticipa las tendencias demográficas y culturales que transformarán el sector en las próximas décadas””— Diego Prat
El próximo hito será la ocupación y uso efectivo del cinerario durante su primer año de operación, cuando se conocerán cifras reales de servicios prestados. También habrá que seguir el informe y eventuales recomendaciones de la Fiscalía Nacional Económica sobre competencia y acceso en el mercado fúnebre, y cualquier fiscalización ambiental que verifique las afirmaciones sobre emisiones.