La pausa abre un margen para negociaciones que buscan evitar armas nucleares y reabrir el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que canceló el ataque planeado contra Irán previsto para el martes, tras solicitudes de líderes del golfo Pérsico y mientras avanzan conversaciones diplomáticas. El mensaje lo publicó en su cuenta de Truth Social y lo ratificó en una rueda de prensa en la Casa Blanca; al mismo tiempo ordenó que las fuerzas permanezcan listas para operar «en cualquier momento». Trump sostuvo que el aplazamiento responde a peticiones de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos y aseguró que la negociación busca garantizar que «Irán no reciba armas nucleares».
La decisión frena momentáneamente una escalada militar que amenaza la seguridad del estrecho de Ormuz y el flujo petrolero mundial, y condiciona la vigencia de un alto el fuego que ya había mostrado fisuras. Fuentes periodísticas y oficiales describen la pausa como vinculada a rondas de negociación mediadas por terceros, incluido Pakistán, y a intensas llamadas entre Washington y capitales del golfo. Si las conversaciones fracasan, la Casa Blanca ha dejado claro que mantiene opciones militares listas.
Trump explicó en su publicación que accedió a posponer el ataque a pedido de los líderes regionales y advirtió a los mandos militares que permanezcan preparados «en cualquier momento» para reanudar operaciones si no se alcanza un acuerdo. En su mensaje en Truth Social el mandatario insistió en la meta central de la negociación: que Irán no obtenga armas nucleares, y afirmó que el aplazamiento podría ser temporal o definitivo según avancen las tratativas. La Casa Blanca informó además que Israel fue notificado de la decisión.
“NO llevaremos a cabo el ataque programado contra Irán mañana”— Donald Trump
Los pedidos de aplazamiento llegaron, según la Casa Blanca y declaraciones oficiales, del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman; y del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed. Esos líderes, dijeron, pidieron un margen corto porque creían que las negociaciones estaban «muy cerca» de un acuerdo aceptable para la región y para Washington. Su intervención revela la presión regional para evitar una nueva ronda de combates que afectaría el paso por Ormuz.
Mientras Trump anunciaba la pausa, periodistas y medios internacionales informaron que el Pentágono y agencias de inteligencia estaban activando protocolos y que algunos funcionarios cancelaron planes personales ante la posibilidad de una ofensiva. Fuentes citadas por CBS dijeron que personal militar actualizaba listas de movilización y que el propio presidente pospuso compromisos privados por «circunstancias relacionadas con el Gobierno». La Casa Blanca reiteró que mantiene abiertas todas las opciones y que el Pentágono debe estar listo para ejecutar cualquier orden.
Desde Teherán, el principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que las fuerzas del país han reconstruido capacidades durante el alto el fuego y amenazó con una respuesta más dura si Estados Unidos reinicia la guerra. Qalibaf dejó claro que Irán presenta contrapropuestas a través de mediadores y mostró escepticismo sobre la «honestidad» de Washington en las negociaciones. Al mismo tiempo, no hubo anuncios oficiales iraníes confirmando el acuerdo que Trump dijo estar «en gran medida negociado».
“si la administración de Trump “reinicia tontamente la guerra”, las consecuencias para el bloque norteamericano serán “más contundentes y amargas””— Mohammad Baqer Qalibaf
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho públicamente que los negociadores de Washington y Teherán están «mucho más cerca» de un acuerdo, pero advirtió contra el exceso de optimismo y mencionó alternativas si fracasan las conversaciones. Esa ambivalencia refleja la tensión entre la vía diplomática abierta por señales de mediación y la preparación militar simultánea. La reapertura del estrecho de Ormuz figura como un objetivo explícito en las declaraciones de la Casa Blanca y de los países del golfo.
“"mucho más cerca"”— Marco Rubio
Hay discrepancias sobre la magnitud y la programación del ataque que Trump dijo haber pospuesto: el presidente afirmó que existía un ataque planeado para el martes, mientras que otros reportes señalan que la intención no había sido anunciada públicamente con antelación. Además, las fuentes difieren en cuánto tiempo durará la pausa —desde «dos o tres días» hasta un aplazamiento que puede ser permanente— y en la evaluación del progreso real de las negociaciones.
El próximo hito será si los mediadores reportan un acuerdo formal en los próximos días y si Teherán acepta condiciones verificables sobre su programa nuclear; en paralelo, habrá que seguir si EE. UU. retira la orden de mantener a sus fuerzas en estado de máxima disposición. La reapertura del estrecho de Ormuz y la respuesta iraní, si las negociaciones fracasan, marcarán la siguiente curva de la crisis.