La enfermedad causa dolor crónico y fatiga; diagnósticos tardíos y falta de cifras complican la atención y calidad de vida.
En el Día Mundial de la Fibromialgia, especialistas llaman la atención sobre una condición que en Chile afecta entre el 2% y el 4% de la población —más de 800 mil personas— y se manifiesta con dolor musculoesquelético generalizado, fatiga persistente, sueño no reparador y alteraciones cognitivas conocidas como "niebla mental". Luisa Donaire, reumatóloga del Centro Médico Nueva Estoril, explicó que no se trata de una enfermedad inflamatoria ni autoinmune, sino de una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor, por lo que muchas pruebas clínicas y de imagen pueden resultar normales.
Ese silencio diagnóstico convive con la subestimación de síntomas: los exámenes suelen salir normales y pacientes recorren múltiples especialistas antes de obtener una explicación, tras lo cual muchas veces escuchan que "es estrés". Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL, advirtió que es clave validar el dolor y la fatiga porque tienen una base fisiológica. Estudios en pacientes chilenas reportan además alta carga de comorbilidades: cerca del 70% presenta depresión, 52,8% síndrome de intestino irritable y 50,3% cefalea crónica; la condición afecta entre tres y nueve veces más a mujeres, con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años.
No existe una cura definitiva, pero especialistas insisten en que un abordaje integral mejora la funcionalidad: ejercicio terapéutico progresivo, educación del paciente, manejo del sueño y del estrés, apoyo psicológico y, cuando corresponde, medicación para el dolor y el sueño. Mientras se reclaman mejores cifras epidemiológicas en Chile para dimensionar la demanda, la recomendación clínica es consultar a un médico —preferentemente reumatólogo— si el dolor generalizado y la fatiga persisten más de tres meses, para avanzar desde la sospecha al tratamiento individualizado.