Se va tras una auditoría que corrigió la producción 2025, renuncias en NovaAndino y un choque público con el Gobierno.
Máximo Pacheco dejó la presidencia del directorio de Codelco el 25 de mayo en medio de un cierre tenso: una auditoría interna detectó una sobreestimación de cerca de 27.000 toneladas en la producción 2025 y derivó en despidos, amonestaciones y una denuncia ante la Fiscalía. Ese mismo día anunció su renuncia al directorio de NovaAndino Litio, la sociedad con SQM. El episodio profundiza un año de críticas por caída productiva, aumento de deuda y un accidente fatal en El Teniente. La salida ocurre justo antes de que asuma Bernardo Fontaine como nuevo presidente del directorio.
La dimensión política y económica de este cierre trasciende la figura de Pacheco: Codelco es el principal aporte al Fisco y su rendimiento operativo y financiero condiciona la agenda fiscal y minera del país. El Gobierno ha escalado públicamente las críticas y el nuevo directorio heredará investigaciones internas, ajustes de cifras y decisiones sobre la continuidad en NovaAndino. Además, la corrección de la producción 2025 y los cuestionamientos de gobernanza complican relaciones con mercados de capital y socios internacionales. El resultado determinará la capacidad del nuevo equipo para "retomar el control", según el Ejecutivo.
La auditoría interna que revisó la producción 2025 concluyó que cerca de 27.000 toneladas reportadas no cumplían condiciones para ser contabilizadas como producción terminada, equivalente a alrededor del 2% del total anual. El informe provocó el despido de un ejecutivo, la amonestación de seis altos cargos y una denuncia ante la Fiscalía, además de la obligación de rectificar la memoria y devolver incentivos pagados sobre cifras infladas. La corrección reavivó alertas sobre controles internos y gobernanza en la estatal y precipitó tensiones abiertas con el Gobierno.
El Gobierno respondió con dureza: el biministro Daniel Mas calificó el episodio como "inaceptable" y sostuvo que encontró "desorden, opacidad y una gestión que no estuvo a la altura de la responsabilidad histórica de Codelco". El ministro planteó que lo ocurrido no es una simple diferencia contable, sino una falla grave en controles y gestión que exige medidas de transparencia y revisión. La postura oficial marcó el tono de la salida y anticipó auditorías e investigaciones adicionales.
“Lo ocurrido en Codelco es inaceptable. No estamos hablando de un error menor, ni de una diferencia contable.”— Daniel Mas
Pacheco intentó defender su legado en una carta a líderes mineros y en un video de despedida, resaltando 12 joint ventures y la entrada de Codelco al litio con SQM, obras que, según él, fortalecen internacionalmente a la empresa. En la junta de accionistas del 20 de abril había declarado que "Codelco no está en crisis" y atribuyó problemas a causas estructurales y al envejecimiento de yacimientos. Aún así, aceptó errores operativos y "voluntarismo" en metas, mientras su salida del directorio de NovaAndino el mismo día buscó evitar una nueva controversia pública.
“Codelco no está en crisis.”— Máximo Pacheco
Bernardo Fontaine asume el directorio con un diagnóstico crítico y la promesa de ajustar la situación financiera: afirmó que "Codelco corre con una mochila de plomo. Hay que alivianarla" y urgió a revisar proyectos, costos y seguridad. Su llegada, designada por el Presidente, coincide con la obligación de enfrentar correcciones contables, auditar gestión interna y definir la continuidad de cargos ejecutivos y en filiales como NovaAndino. Fontaine dijo que el foco será recuperar control operativo y fiscal de la compañía.
“Codelco corre con una mochila de plomo. Hay que alivianarla”— Bernardo Fontaine
Analistas y exdirectores coinciden en que los problemas de Codelco combinan factores estructurales y decisiones tácticas: Juan Carlos Guajardo valoró la apertura a acuerdos con terceros pero advirtió que la gestión interna quedó "al debe" en seguridad y producción. Otros, como Alfredo Enrione, atribuyen sombras del periodo a un chairman que se involucró en tareas ejecutivas más allá de lo corporativo, ampliando riesgos operativos y de gobernanza. Ese diagnóstico marca la agenda que enfrentará el nuevo directorio al tomar decisiones concretas.
“La administración de Máximo Pacheco, como toda administración, tiene elementos positivos y negativos”— Juan Carlos Guajardo
Las fuentes difieren en la magnitud y la lectura de los hechos: los primeros indicios mencionaron una sobreestimación cercana a 20.000 toneladas en diciembre de 2025, mientras la auditoría finalizó en cifras próximas a 26.875–27.000 toneladas. También existe un choque de percepciones sobre el estado de la empresa: Pacheco negó una crisis, mientras el Gobierno habla de una compañía "fuera de control" y exige revisiones profundas.
El próximo hito será la primera sesión del nuevo directorio y las decisiones sobre la presidencia de NovaAndino, la continuidad del ejecutivo de planta y la implementación de las correcciones exigidas por la auditoría. También habrá que seguir las investigaciones judiciales y administrativas abiertas tras el accidente de El Teniente y las denuncias por ocultamiento de información. Esas resoluciones definirán cómo el nuevo equipo abordará la gobernanza, los proyectos estructurales y la relación con el Estado.