La denuncia ante el Consejo de Seguridad eleva la tensión diplomática y obliga a la ONU y a Washington a responder hoy.
Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, acusó este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU que Estados Unidos está llevando a cabo “un acto de guerra y de genocidio” mediante un bloqueo energético que, dijo, equivale por sus efectos a un bloqueo naval, y añadió que la isla sigue dispuesta a conversar con Washington. La intervención tuvo lugar en una sesión presidida por China en la sede de la ONU en Nueva York, donde Rodríguez sostuvo que el cerco petrolero ordenado por la Casa Blanca ha desatado una grave crisis energética y humanitaria en la isla.
El canciller vinculó además la reciente imputación en Estados Unidos al expresidente Raúl Castro por delitos relacionados con la muerte de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate a una “decisión políticamente motivada” diseñada, según él, para fabricar apoyo interno a una posible “aventura militar” contra Cuba. Rodríguez afirmó que el recrudecimiento del bloqueo bajo la administración de Donald Trump ha empeorado indicadores sanitarios —mencionó la duplicación de la mortalidad infantil y la caída de la supervivencia de niños con cáncer—, advirtió que una agresión provocaría “un baño de sangre” y pidió al secretario general António Guterres que contribuya a impedir una intervención; al mismo tiempo acusó al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio de mentir para justificar una agresión.
Queda ahora por verse si la petición de Rodríguez obtiene respaldo en el Consejo de Seguridad o alguna acción del secretario general, y cómo responderá Washington mientras mantiene sanciones y presión sobre La Habana; los próximos hitos observables serán las reacciones oficiales de Estados Unidos y de los miembros del Consejo y cualquier nueva medida que afecte el suministro energético a la isla o la evolución de la causa penal en EE.UU.