La toma altera la frontera norte, amplía la ofensiva contra Hezbolá y tensiona las negociaciones entre Estados Unidos e Irán
El Ejército israelí capturó el Castillo de Beaufort, una fortaleza medieval en el sur del Líbano cerca de Nabatiyeh, tras varios días de combates que acercaron las tropas hasta unos 14,5 kilómetros de la frontera. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) dijeron que la operación buscó desmantelar infraestructura de Hezbolá y atacó depósitos de armas y centros de mando; el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró “Regresamos a Beaufort más fuertes que nunca” y ordenó profundizar la incursión.
La toma forma parte de una expansión de las operaciones: el Ejército afirma que ya ha cruzado el río Litani, que actúa como límite natural en la zona, y que ha abierto una “Línea de Defensa Avanzada” más allá de la llamada ‘línea amarilla’ establecida en abril. Las FDI acusan a Hezbolá de preparar ataques desde posiciones próximas y de lanzar cientos de proyectiles hacia el norte de Israel; desde el 2 de marzo, los ataques israelíes en el Líbano han causado más de 3.300 muertos y la campaña suma 25 soldados israelíes fallecidos, según comunicados militares.
El castillo, protegido provisionalmente por la UNESCO, y el avance sobre el Litani complican el tablero diplomático: Irán exige un alto el fuego en Líbano como condición para cualquier acuerdo con Estados Unidos, por lo que la escalada podría influir en esas negociaciones. El próximo hito observable será hasta dónde consolidan las fuerzas israelíes sus posiciones más al norte y qué respuesta, militar o política, activan en la región.