Ataques selectivos, bloqueo naval y orden de ocupar hasta 70% del territorio tensan la frágil tregua.
El Ejército israelí informó a fines de mayo la muerte de Mohammed Odeh, señalado como nuevo líder militar de la Hamas en Gaza, en un ataque aéreo que dejó al menos seis muertos y más de veinte heridos. La acción se suma a una serie de golpes contra mandos de la organización, entre ellos la reciente eliminación de Iss al‑Din al‑Haddad. Al mismo tiempo, el primer ministro Benjamin Netanjahu ordenó avanzar sobre más territorio y dijo haber instruido a las fuerzas a ampliar su control hasta un 70% de la Franja. En el mar, la Marina israelí volvió a interceptar una flotilla de ayuda que navegaba hacia Gaza.
La combinación de ataques dirigidos, el avance territorial y la interceptación de ayuda reavivan tensiones sobre el cumplimiento del alto el fuego pactado en octubre de 2025. La orden de ocupar hasta 70% del enclave altera los términos de la retirada acordada y presiona a la comunidad internacional para que responda sobre supervisión y acceso humanitario. De persistir la dinámica, la fase de desarme prevista en el acuerdo corre el riesgo de quedarse en papel. La población civil ya enfrenta condiciones sanitarias y alimentarias críticas mientras las fronteras humanitarias siguen cerradas.
Benjamin Netanjahu declaró que ya se controla gran parte de Gaza y que dio instrucciones para avanzar "paso a paso" hasta un 70% del territorio; dijo que las fuerzas presionan desde todos los frentes. Informes periodísticos y diplomáticos han descrito la aparición de una nueva "línea naranja" que amplía la zona de control sobre la anterior "línea amarilla". El movimiento implica repliegues y desplazamientos internos que empujan a la población hacia espacios cada vez más reducidos. La decisión rompe la expectativa de que la retirada respetara los límites originalmente negociados.
Hamas condenó el silencio de la llamada Junta de Paz y pidió una respuesta clara ante la orden de ampliar la ocupación. El portavoz Hazem Qasem advirtió que las declaraciones del primer ministro constituyen una violación del plan de alto el fuego y del acuerdo firmado en octubre de 2025. El movimiento reclamó a los países patrocinadores que actúen para frenar políticas que, a su juicio, buscan el desplazamiento forzado de la población. El comunicado subraya la exigencia de medidas diplomáticas frente a lo que califican como paso atrás en el proceso.
“Condenamos el silencio de la Junta de Paz y de su director ejecutivo, Nicolai Mladenov, ante las declaraciones de Netanyahu sobre su intención de controlar el 70% del territorio de Gaza”— Hazem Qasem
La Marina israelí interceptó nuevamente la "Global Sumud Flotilla" en aguas internacionales; fuerzas abordaron embarcaciones y detuvieron varias naves antes de desviarlas a Ashdod. El gobierno sostiene que la operación es necesaria para mantener la legalidad de la embargo naval y evitar que grupos que califican de vinculados a la Hamas ingresen material al enclave. Los organizadores hablaron de una "ataque" y denunciaron detenciones y pérdida de contacto con algunos barcos. La acción revive tensiones diplomáticas con Turquía y cuestionamientos europeos sobre la legalidad de los abordajes en mar abierto.
Las autoridades sanitarias de Gaza reportaron una nueva escalada de víctimas: 33 muertos y más de 130 heridos en 96 horas durante la festividad del Aíd al Adha, y un total de 930 fallecidos desde la entrada en vigor del alto el fuego, según sus cifras. Los reportes subrayan además que la reconstrucción no ha comenzado y que servicios sanitarios permanecen inoperativos, con condiciones de higiene y seguridad alimentaria críticas. La muerte del jefe de anestesia del Hospital Yafa, Jamal Abu Aoun, fue citada como ejemplo del impacto directo sobre el personal médico. Organismos humanitarios internacionales ya alertaron sobre niveles persistentes de inseguridad alimentaria y colapso sanitario.
El patrón de ataques selectivos continúa: en semanas recientes fueron eliminados mandos de la cúpula militar de la organización, incluidos Iss al‑Din al‑Haddad y, posteriormente, Mohammed Odeh, a quienes las autoridades israelíes atribuyen responsabilidad por el asalto del 7 de octubre de 2023. El Gobierno sostiene que estas operaciones son parte de una campaña para capturar o neutralizar a los responsables del ataque masivo de 2023. La sucesión de golpes ha reducido la capacidad declarada de la estructura militar, aunque las represalias y la escalada en la frontera norte con Líbano mantienen la región en alerta. La acumulación de líderes abatidos forma parte de la política explícita comunicada por el Ejecutivo.
Hay desacuerdo sobre hechos clave: Israel afirma haber ampliado su control —citándose cifras que van del 60% al 70%— mientras que la dirigencia palestina y grupos humanitarios denuncian que ese avance viola el alto el fuego y presiona a la población. También chocan narrativas sobre la situación humanitaria: el gobierno israelí sostiene que no falta ayuda en Gaza, en contraste con informes de IPC, UNICEF y autoridades sanitarias locales sobre hambre, hospitales no funcionales y miles de muertos desde 2023.
El próximo punto de tensión observable será la reacción de la Junta de Paz y de su director ejecutivo Nicolai Mladenov a la orden de avanzar hacia el 70% de Gaza, y si se exigirán sanciones o medidas diplomáticas. Paralelamente, habrá que ver si nuevas flotillas intentan romper el bloqueo y cómo responderá Israel, además de los informes humanitarios que actualizarán el estado real de acceso y necesidades en la Franja.