El cierre del programa más visto de la franja reaviva dudas sobre presiones políticas y el futuro de la sátira televisiva.
Stephen Colbert cerró The Late Show con un último episodio el 21 de mayo en el teatro Ed Sullivan, poniendo fin a 11 años en pantalla y a 33 años de la franquicia en CBS. La cadena anunció la cancelación como una decisión “puramente financiera”, pese a que el programa seguía liderando su franja: promedios de más de 2,7 millones de espectadores en 2026 y millones de seguidores en plataformas digitales marcaron la magnitud del espacio, que despidió la temporada con invitados como Paul McCartney y múltiples cameos estelares.
La explicación oficial chocó con el contexto: la cancelación llegó tras un acuerdo por 16 millones de dólares entre Paramount (matriz de CBS) y Donald Trump para resolver una demanda, y en paralelo a las gestiones para la fusión de Paramount con Skydance, hechos que alimentaron sospechas sobre presiones políticas. Trump celebró públicamente el fin del programa en su plataforma, mientras Colbert y colegas como Jimmy Kimmel, Jon Stewart, Seth Meyers y John Oliver usaron el cierre para subrayar la vulnerabilidad de la comedia política; Neil deGrasse Tyson incluso hizo un cameo para dramatizar la contradicción entre liderazgo de audiencia y la decisión de cancelar.
Tras la despedida, la pregunta inmediata es si la aprobación regulatoria de la fusión Paramount–Skydance y las decisiones de anunciantes o reguladores condicionarán el futuro de otros programas satíricos. Investigadores como Sophia A. McClennen sostienen que la sátira política suele reaparecer con fuerza cada vez que se intenta acallar, pero queda por ver cómo influirán los procesos de fusión y las presiones políticas sobre la independencia editorial de las cadenas.