Choque de ataques y contraataques y disputas sobre el borrador extienden las conversaciones y agitan a los mercados y a países del Golfo.
Estados Unidos lanzó a fines de mayo ataques contra instalaciones en el sur de Irán y derribó cuatro drones que, dijo, amenazaban a sus fuerzas; Teherán respondió con un golpe contra una base aérea estadounidense, según la Guardia Revolucionaria. El episodio ocurre cuando negocian en forma indirecta Washington y Teherán un acuerdo para extender el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, y días después el presidente Donald Trump devolvió un borrador pidiendo un lenguaje más duro. Los nuevos combates y la incertidumbre sobre el texto reactivaron movimientos en los mercados petroleros y tensaron a países vecinos que padecen el bloqueo de facto de Ormuz.
El choque pone en riesgo el frágil alto el fuego de semanas y complica las conversaciones que buscan la reapertura del paso por el que antes transitaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Además de militar, el impacto es económico: el petróleo y las bolsas asiáticas reaccionaron a la alternancia entre hostilidades y señales de avance diplomático. La disputa sobre el lenguaje final del acuerdo —nuclear, levantamiento de bloqueos y garantías para Ormuz— mantiene las negociaciones abiertas y en tensión entre aliados regionales y Washington.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) dijo que derribó cuatro drones iraníes y atacó una estación de control terrestre cerca de Bandar Abbas, que las fuerzas norteamericanas identificaron como plataforma de lanzamiento. Horas después la Guardia Revolucionaria iraní anunció un ataque contra una base aérea estadounidense en respuesta al bombardeo, y medios estatales iraníes reportaron explosiones en la región de Bandar Abbas. Kuwait también informó sobre intentos de ataques con misiles y drones que sus defensas aéreas interceptaron, lo que eleva el temor por una expansión regional del conflicto.
El presidente Donald Trump devolvió el borrador de acuerdo y pidió un lenguaje más duro sobre los compromisos nucleares y la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que extendió las negociaciones al menos una semana más. En entrevistas públicas Trump dijo que prefiere un acuerdo pero que recurrirá a la fuerza si es necesario y afirmó que Irán habría aceptado no desarrollar ni adquirir armas nucleares. La Casa Blanca ha negado informes de un preacuerdo anunciado por la televisión estatal iraní, y la negociación continúa tensa por el alivio financiero que Irán exige.
“Estamos cerca de un acuerdo muy bueno”— Donald Trump
Desde Teherán el portavoz del Ministerio de Exteriores calificó la acción estadounidense como una violación del alto el fuego y advirtió que Irán responderá a cualquier agresión. La oficina iraní sostuvo que tomará “todas las medidas necesarias para defender su soberanía” y defendió las represalias de la Guardia Revolucionaria. Al mismo tiempo, las autoridades iraníes comenzaron a restablecer gradualmente el acceso a internet tras cortes prolongados, mientras el país afronta las consecuencias económicas del bloqueo a Ormuz.
“violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas”— Ismail Bagaei
Países del Golfo muestran posiciones divergentes sobre Ormuz: Qatar planteó que un peaje temporal de Irán podría ser aceptable si la recaudación se destinara a desminar el estrecho y facilitar el tránsito, aunque rechazó una tarifa permanente. El ministro de Defensa qatarí dijo que la propuesta debe ser transparente y que la región no puede cargar indefinidamente con los costos del cierre. Esa discreción regional choca con la postura de Estados Unidos, que exige la reapertura incondicional del paso.
“los iraníes, en ocasiones, dicen que emplearán el dinero para desminar el estrecho o que la recaudación tendrá carácter temporal, y eso vemos que es negociable”— Saud bin Abdulrraman al Thani
Los mercados reaccionaron con volatilidad: los futuros del Brent y del WTI subieron tras los nuevos ataques y días antes habían mostrado caídas cuando se abrieron expectativas de acuerdo. Las bolsas asiáticas registraron retrocesos por la mayor cautela entre inversores ante la alternancia de hostilidades y avances diplomáticos, y analistas advierten que el petróleo seguirá siendo el activo más sensible a la evolución del conflicto y de Ormuz.
Existe discrepancia sobre el contenido y el alcance del borrador: Trump afirmó que Irán aceptó no desarrollar ni comprar armas nucleares, mientras Teherán sostiene que el programa nuclear no es objeto de negociación en estas conversaciones. Además, la televisión estatal iraní difundió un preacuerdo que la Casa Blanca negó, lo que alimentó confusión sobre qué compromisos están realmente sobre la mesa.
El próximo hito observable son las reuniones bilaterales en Washington entre el secretario de Estado Marco Rubio y el mediador pakistaní Ishaq Dar, además de la nueva semana de plazo que se dio Trump para ajustar el texto. Esas citas deberían aclarar si el acuerdo incluirá garantías concretas para la reapertura de Ormuz y qué compensaciones económicas, si las hubiera, aceptará Teherán.