La cepa Bundibugyo suma casos confirmados y cientos de sospechosos; falta vacuna específica y países ya imponen medidas.
La Organización Mundial de la Salud declaró el domingo una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) por un brote de ébola causado por la cepa Bundibugyo que afecta a la República Democrática del Congo (principalmente la provincia de Ituri) y a Uganda. Las autoridades reportaron casos confirmados en laboratorio y cientos de casos sospechosos, así como decenas de muertes atribuidas al brote. La OMS advirtió que la alta positividad de las pruebas iniciales sugiere que la expansión real podría ser mayor a la detectada. Estados Unidos ya aplicó restricciones de ingreso para viajeros procedentes de la región afectada.
La decisión eleva la respuesta internacional ante una variante para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados específicos, y pone en foco la movilidad transfronteriza desde Ituri hacia Uganda y Sudán del Sur. El contexto humanitario y la inseguridad en el este de la RDC complican el acceso a pruebas y la contención, lo que aumenta el riesgo de subregistro. Al mismo tiempo, gobiernos y organismos internacionales ya activan medidas sanitarias y logísticas que podrían afectar viajes y repatriaciones en las próximas semanas. La Asamblea Mundial de la Salud, que comienza el 18 de mayo, tendrá al brote como tema central.
La OMS formalizó la clasificación de ESPII tras evaluar la evidencia epidemiológica y consultar con los gobiernos de la RDC y Uganda. El organismo subrayó que la variante implicada, Bundibugyo, presenta una tasa de mortalidad significativa y que, a diferencia de la cepa Zaire, no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. La declaración busca acelerar la movilización de recursos internacionales y coordinar medidas como vigilancia reforzada, fortalecimiento de laboratorios y control de infecciones en centros sanitarios. Además, la OMS recomendó evitar cierres de fronteras indiscriminados y promover controles focalizados en puntos de entrada.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos activaron el Título 42 para restringir la entrada al país a no ciudadanos que hayan estado recientemente en Uganda, la RDC o Sudán del Sur; la medida regirá al menos por 30 días. La decisión apunta a limitar importaciones de casos mientras se evalúan reubicaciones y repatriaciones de ciudadanos expuestos en la región. Funcionarios estadounidenses afirmaron que la medida es temporal y depende de la evolución epidemiológica regional. La acción estadounidense marca una respuesta concreta que otros países podrían seguir o adaptar.
El gobierno congoleño reportó cifras que difieren de otros balances internacionales, y el ministro de Salud de la RDC ofreció un recuento en medios oficiales. Samuel Roger Kamba dijo que el país había contabilizado aproximadamente 131 decesos y alrededor de 513 casos sospechosos, cifras que el Gobierno vincula en gran parte a muertes detectadas en la comunidad y no siempre confirmadas por laboratorio. Las autoridades locales pidieron apoyo para ampliar la capacidad de laboratorio y reforzar la vigilancia en zonas mineras y rutas comerciales. La escasez de pruebas en el terreno dificulta la confirmación rápida de casos.
“Hemos contabilizado aproximadamente 131 casos de decesos”— Samuel Roger Kamba
Desde el terreno, el director de los CDC en África advirtió que las muertes sospechosas superan el centenar y que la alta positividad de las primeras muestras sugiere una transmisión subregistrada. Médicos Sin Fronteras también señaló la ausencia de vacunas específicas para Bundibugyo y estimó una tasa de mortalidad entre 25% y 40% en brotes anteriores de la cepa. El conflicto y los desplazamientos en el este de la RDC han multiplicado las barreras logísticas para responder y proteger al personal sanitario, lo que ya se refleja en fallecimientos entre trabajadores de salud sospechados por el virus. El panorama aumenta la urgencia de equipos móviles de diagnóstico y de campañas comunitarias de detección.
El director general de la OMS llegó a la Asamblea Mundial de la Salud expresando su alarma y convocó al comité de emergencia para emitir recomendaciones temporales. Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo estar "profundamente preocupado por la amplitud y rapidez" de la epidemia, y pidió mayor coordinación regional para contener la propagación. La cumbre en Ginebra, que se extenderá varios días, servirá como foro para definir prioridades de financiamiento, vigilancia y apoyo logístico a la RDC y a los países vecinos. Las decisiones que adopten los Estados miembros marcarán el ritmo de la respuesta internacional en las próximas semanas.
“profundamente preocupado por la amplitud y rapidez”— Tedros Adhanom Ghebreyesus
Los recuentos de contagios y muertes difieren entre organismos y autoridades: mientras la OMS y agencias regionales citan cientos de casos sospechosos y decenas de muertes, el ministro congoleño informó cifras mayores en un recuento nacional. Parte de la discrepancia responde a la escasez de pruebas y al hecho de que muchos de los balances se basan en casos sospechosos detectados en la comunidad. Las fuentes coinciden en que el subregistro es probable, pero no hay consenso en las cifras exactas.
El próximo hito será el informe y las recomendaciones que emita el comité de emergencia de la OMS, junto con las resoluciones que discutan los Estados miembros en la Asamblea Mundial de la Salud. Esos pronunciamientos definirán medidas temporales de viaje, priorización de apoyo logístico y la ampliación de la capacidad de laboratorio en la región. A la vez, habrá que observar si otros países imitan las restricciones de EE. UU. o adoptan controles más focalizados en puntos de entrada.