Choque entre el gobierno de Rodrigo Paz y seguidores de Morales eleva riesgo de más bloqueos y define el próximo intento de detención.
Centenares de seguidores de Evo Morales reforzaron bloqueos en el centro de Bolivia ante el temor de que la Policía ejecute ordenes de detención contra el exmandatario, acusado en un proceso por presunta trata agravada de personas. El corte de energía en el Trópico de Cochabamba disparó alarmas y movilizó vigilias en Chimoré, mientras el expresidente permanece protegido por sus bases. El gobierno del presidente Rodrigo Paz mantiene la acusación de que Morales financia movilizaciones y defendió la necesidad de que responda ante la justicia. Las protestas, que ya afectan el abastecimiento en varias regiones, mantienen al país en alta tensión.
La disputa escaló porque sobre Morales pesan dos órdenes de aprehensión y la Fiscalía anunció que solicitará una pena de hasta 20 años si el juicio continúa; el proceso está suspendido hasta que se presente o la Policía proceda. Morales denuncia un supuesto operativo conjunto entre el gobierno boliviano y fuerzas estadounidenses para detenerlo o asesinarlo, mientras el Ejecutivo culpa al exmandatario de financiar bloqueos con recursos vinculados al Chapare. Ese choque de versiones determina la próxima decisión: si la justicia ordena una intervención policial efectiva o si la movilización mantiene el control territorial en el Trópico.
En Chimoré y otras localidades del Trópico de Cochabamba, dirigentes cocaleros reforzaron los cortes de ruta y multiplicaron las vigilias ante el temor de una incursión policial. Los manifestantes rodearon incluso un cuartel para impedir despliegues de agentes y anunciaron que el bloqueo continuará de manera indefinida hasta que se descarte cualquier intento de detención. El episodio tensó aún más la relación entre el bastión rural de Morales y el Gobierno de La Paz.
“Nos han querido amedrentar. Ahora desde aquí, desde Chimoré, decimos (que) el bloqueo continúa indefinidamente”— Jesusa Yampara
Desde el Chapare, Evo Morales negó ser el instigador de las protestas y sostuvo que se trata de una "rebelión" contra un gobierno que, a su juicio, está sometido a Estados Unidos. El exmandatario afirmó que elementos de inteligencia y agentes antidroga extranjeros habrían preparado un operativo para capturarlo o matarlo, acusación que repitió en redes y en entrevistas virtuales. Morales también vinculó las movilizaciones con el hambre y las demandas sociales y rechazó presentarse a las citaciones alegando riesgo de seguridad.
“El hambre convoca a esta movilización”— Evo Morales
El presidente Rodrigo Paz mantuvo una ofensiva verbal contra Morales, afirmó que el exmandatario "tiene los días contados" y aseguró que no podrá escapar a la justicia por las investigaciones en su contra. Paz vinculó financiación de las protestas a recursos del Chapare que, dijo, terminan en circuitos ilícitos relacionados con el narcotráfico, y defendió el uso del diálogo solo con quienes no estén alimentando "intentos de golpe". Su gobierno sostiene que la prioridad es evitar más muertes y restaurar el orden público.
“Él en su conciencia sabe que sus días están contados, que tarde o temprano tendrá que ir a la justicia, tarde o temprano”— Rodrigo Paz
Un apagón de dos horas en el Trópico generó alarma entre los pobladores y fue interpretado por seguidores de Morales como el inicio de un operativo, lo que a su vez provocó cercos a instalaciones policiales. La Empresa Nacional de Electricidad atribuyó el corte a la caída de un poste de alta tensión, y la Policía local dijo que la suspensión del suministro produjo "zozobra" en la población, sin confirmar intervención contra el exmandatario. El episodio alimentó la méfi a mutua y complicó la desescalada.
“una zozobra”— Freddy Vargas
La Casa de Gobierno intensificó sus denuncias y el portavoz presidencial atribuyó las movilizaciones a una "fuerza económica" que, dijo, busca desestabilizar la democracia. El Ejecutivo insiste en que quienes provoquen violencia deberán responder ante tribunales y defiende la acción judicial como vía para resolver el conflicto. Al mismo tiempo, sectores sociales que piden la renuncia de Paz mantienen bloqueos en varias regiones, profundizando la polarización.
“Estas fuerzas oscuras quieren desestabilizar la democracia”— José Luis Gálvez
Las fuentes discrepan sobre si existe o no un operativo para detener o eliminar a Morales: el exlíder afirma que hubo coordinación entre autoridades bolivianas y fuerzas estadounidenses, mientras que el Gobierno y la Policía niegan cualquier intervención y atribuyen el apagón a una caída de un poste. También está en disputa la autoría y financiación de los bloqueos: el Ejecutivo habla de recursos del narcotráfico, y los movilizados sostienen que responden a demandas sociales.
El próximo hito será si la Policía ejecuta las órdenes de aprehensión pendientes y si la Fiscalía formaliza la petición de pena anunciada; el proceso judicial está en pausa hasta que Morales se presente o sea detenido. A la vez, habrá que observar si las cortes permiten medidas de excepción y si los bloqueos en el Chapare se mantienen o ceden tras negociaciones.