El brote dejó tres muertos y llevó a repatriaciones y cuarentenas dispares; la limpieza del barco y el seguimiento sanitario son clave ahora.
El crucero neerlandés MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ha dejado tres fallecidos y una decena de casos confirmados entre casi 150 personas de 23 países, atracó tras la evacuación de pasajeros y continuará hacia Róterdam para su descontaminación. El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió en que el riesgo para la salud pública sigue siendo bajo pero advirtió que la situación puede cambiar, y la OMS recomendó una cuarentena de 42 días desde el 10 de mayo para quienes estuvieron en contacto con casos.
Las respuestas nacionales han sido dispares: en Países Bajos varios evacuados cumplirán cuarentena domiciliaria con seguimiento municipal, mientras que Francia endureció el aislamiento hospitalario "para todos los contactos"; Estados Unidos trasladó a 17 repatriados al Centro Nacional de Cuarentena en la Universidad de Nebraska y Reino Unido usó el centro de Arrowe Park para la evaluación inicial antes del aislamiento domiciliario. España ingresó a 14 nacionales en el hospital Gómez Ulla para cuarentena de 42 días, Alemania y Australia aplicaron medidas obligatorias y Canadá, Turquía, Bélgica, Irlanda y Dinamarca optaron por combinaciones de aislamiento domiciliario o control en centros sanitarios. Al mismo tiempo, 27 tripulantes permanecían a bordo hasta su desembarco y pruebas en Países Bajos.
El próximo hito será el desembarco controlado y las pruebas a quienes siguieron en la embarcación, tras lo cual comenzará en Europoort (Róterdam) una operación de limpieza y descontaminación que especialistas estiman podría durar al menos una semana. Instituciones neerlandesas como el RIVM y el servicio municipal de salud (GGD) coordinarán la evaluación del barco y el seguimiento de los repatriados, cuyo periodo de vigilancia se extiende por el posible período de incubación de hasta seis semanas; en Madrid se anuncia además una reunión entre el presidente del Gobierno y el director de la OMS para evaluar la respuesta.