La muerte expone el colapso logístico y la falta de corredores humanitarios que agravan la crisis sanitaria en Bolivia.
El Ministerio de Salud y Deportes informó que un niño de 12 años falleció al no recibir atención médica de urgencia por los bloqueos de carreteras: la ambulancia que lo trasladaba desde el Hospital Madre Obrera de Llallagua hacia Potosí debió desviarse hacia Oruro y el menor murió en el trayecto. El paciente había ingresado con un diagnóstico de trauma abdominal grave que derivó en sepsis y requería tratamiento especializado; con este caso la cartera elevó a cuatro los decesos atribuidos a la imposibilidad de movilizar pacientes.
Los bloqueos, iniciados hace 16 días por sindicatos de campesinos aimaras y concentrados en La Paz, se han extendido a Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca, y han provocado escasez de alimentos, combustible, oxígeno medicinal e insumos en varios hospitales. La ministra Marcela Flores pidió permitir el paso de ambulancias y clamó por un corredor humanitario, mientras el Hospital del Niño Dr. Ovidio Aliaga Unía declaró estado de emergencia por el riesgo en el suministro de oxígeno, medicamentos y alimentos.
El próximo hito será si los manifestantes aceptan corredores humanitarios y si el Gobierno, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia logran acuerdos para garantizar el traslado de pacientes y el abastecimiento hospitalario; en tanto, la Cámara Nacional de Industrias reportó pérdidas superiores a 600 millones de dólares por los conflictos, y los centros de salud advierten que la falta de insumos mantiene en riesgo la atención mientras continúan las movilizaciones.