La decisión arbitral confirma la pérdida de plaza en la definición que asigna un acceso millonario a la Premier League.
Un panel de arbitraje desestimó la apelación del Southampton y confirmó su expulsión de la final de los playoffs del Championship, por admitir usos reiterados de espionaje, de modo que el Middlesbrough ocupará su lugar y jugará frente al Hull en Wembley por el ascenso. La English Football League mantuvo la sanción y programó el partido para el sábado, con la clasificación a la Premier League —y el ingreso económico asociado— en juego para el vencedor.
El caso explotó después de que trabajadores del Middlesbrough sorprendieran a un individuo identificado como William Salt grabando entrenamientos desde unos arbustos, conducta que el club denunció formalmente y por la que pidió la expulsión del Southampton. El club sureño admitió vulneraciones adicionales esta temporada en partidos contra Oxford United e Ipswich y aceptó que hubo errores, mientras la EFL aplica ahora reglas que prohíben el espionaje 72 horas antes de entrenamientos y ya impuso una deducción de cuatro puntos para la próxima temporada.
Phil Parsons, director ejecutivo del Southampton, reconoció que “lo que pasó fue incorrecto” pero defendió que la sanción era desproporcionada; el panel declaró su decisión como final. La EFL mantiene la programación de la final en Wembley y el Middlesbrough, que en su reclamo se reservó acciones legales, asume la plaza vacante mientras queda por ver si surgen recursos judiciales o nuevas resoluciones disciplinarias.