La apelación de París revocó la absolución y fijó multas simbólicas tras el accidente de 2009 que dejó 228 muertos.
El tribunal de apelación de París declaró culpables a Air France y a Airbus de homicidios involuntarios por el accidente del vuelo AF447, que el 1 de junio de 2009 se estrelló en el Atlántico y causó 228 muertos; la corte revocó la absolución dictada en 2023 y aplicó la multa máxima de 225.000 euros a cada empresa. Las cajas negras recuperadas años después y las pericias técnicas atribuyeron el siniestro a la congelación de las sondas Pitot, que produjo lecturas erróneas de velocidad mientras la aeronave, con pasajeros de más de 30 nacionalidades, volaba a gran altura.
La sentencia generó reacciones contrapuestas entre los familiares: Daniele Lamy, presidenta de una asociación de víctimas, celebró la condena, mientras que Nelson Faria Marinho, que perdió a su hijo, dijo que la justicia sigue siendo insuficiente y reclamó responsabilidades penales personales. En apelación la Fiscalía pidió la condena y sostuvo que las faltas de ambas empresas estuvieron "caracterizadas"; la acusación reprocha a Airbus haber subestimado y no informado con urgencia sobre fallos de las sondas, y a Air France no haber formado adecuadamente a sus pilotos. Investigaciones previas también apuntaron a que Airbus conocía desde al menos 2002 problemas con ese tipo de Pitot, y el sindicato National Union of Airline Pilots defendió que hubo fallas sistémicas más allá de decisiones individuales de la tripulación.
Airbus y Air France anunciaron recursos que prometen alargar el proceso, con Airbus ya preparando un recurso ante el Tribunal Supremo francés; la apelación puede suspender las multas y abrir nuevas instancias, por lo que el próximo hito judicial será la decisión del alto tribunal. La pena impuesta a las sociedades es limitada y de alcance principalmente simbólico, mientras las familias esperan si el litigio derivará en nuevas responsabilidades o en el cierre definitivo del caso.