El debut del Luce genera rechazo por su diseño y provoca una caída bursátil mientras la marca abre pedidos y fija entregas para 2026.
Ferrari presentó en Roma el Luce, su primer vehículo 100% eléctrico y primer cinco asientos de la marca, con un precio de lista de €550.000 (unos US$640.000) y entregas programadas para el cuarto trimestre de 2026. Diseñado con Jony Ive y Marc Newson y mostrado en la Vela de Calatrava, el modelo ofrece cuatro motores —uno por rueda—, más de 1.000 caballos, 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, más de 310 km/h de velocidad punta, autonomía superior a 500 km y un maletero de 600 litros, según Ferrari, que lo presentó como una “casa de cristal”.
La reacción del mercado fue inmediata y tensa: las acciones de Ferrari en la Bolsa de Milán cayeron alrededor de 6,35% —llegando a desplomarse casi un 8%— y la compañía acumula una baja del 31% en los últimos 12 meses, tras críticas de analistas e influencers por el quiebre estético respecto a modelos históricos. La presentación ocurre en un contexto en que rivales como Porsche y Lamborghini han moderado sus planes eléctricos por la demanda incierta, aunque algunos analistas, entre ellos Stephen Reitman de Bernstein, mantienen que habrá suficientes clientes y coleccionistas para sostener al Luce.
Ferrari abrió pedidos desde el lunes y organizó cenas con clientes tras la presentación; el próximo hito observable son las entregas en el cuarto trimestre de 2026. La compañía calcula haber dedicado cinco años y 40.000 kilómetros de pruebas al carácter sonoro del Luce, y la pregunta pendiente es si la marca logrará equilibrar esta apuesta eléctrica con sus icónicos motores a combustión sin perder a su base de clientes tradicionales.