Tras el portazo de Perú a su propuesta y críticas políticas, el presidente José Antonio Kast recalibra su promesa de expulsar 300.000 migrantes: la califica de “metáfora/hipérbole” y defiende los resultados de su gestión migratoria.
01A inicios de 2026 José Antonio Kast impulsó en la región la idea de establecer un corredor humanitario para facilitar el retorno de migrantes irregulares —especialmente hacia Venezuela— como parte de su agenda migratoria y de cooperación regional. En su gira por Perú, el entonces presidente electo sostuvo encuentros con autoridades y empresarios donde planteó la necesidad de coordinación regional frente a la migración y el crimen transnacional.
02Sin embargo, el mandatario peruano José Jerí descartó la puesta en marcha de ese corredor humanitario y señaló que su Gobierno baraja otras alternativas colectivas para facilitar retornos, al vincular la migración irregular con problemas de seguridad interna y sostener que no puede permitir un mayor ingreso de migrantes en situación irregular. Jerí además planteó que cualquier mecanismo coordinado debería definirse por la Cancillería y, en la práctica, que acuerdos más formales podrían concretarse una vez que Kast esté oficialmente en su cargo.
03El rechazo peruano alimentó críticas políticas en Chile. El jefe de la bancada PPD-Independientes, diputado Raúl Soto, afirmó que la negativa de Perú a respaldar el corredor es una “prueba fehaciente de gestiones que no han sido eficaces” y advirtió que ello “eventualmente podría significar un fracaso respecto de un compromiso que era importante en la campaña de José Antonio Kast”, subrayando dudas sobre el cumplimiento de promesas de campaña.
04En mayo de 2026, ante cuestionamientos por el ritmo y la literalidad de su promesa de campaña —expulsar 300.000 migrantes el primer día de gobierno— Kast relativizó esa declaración: aseguró en un acto de la Cámara Chilena de la Construcción que la afirmación “era una metáfora” y luego admitted que “quizás la palabra era hipérbole”, al tiempo que defendió que quienes entendieron el mensaje de forma literal “entendieron mal”. Mantuvo, no obstante, el compromiso de una política migratoria más estricta y dijo que las expulsiones continuarán y que muchas personas saldrán “voluntariamente”.
05Kast y su Gobierno han defendido las medidas operativas en la frontera y en migración: destacan vuelos de retorno, cierre y mayor control en pasos fronterizos, menos ingresos clandestinos y un incremento en decomisos de droga y acciones contra el crimen organizado. El Presidente reclamó que esos resultados son más contundentes que en la administración anterior y resaltó el trabajo de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, mientras reconoció la necesidad de ordenar expedientes, digitalizar procesos y, eventualmente, impulsar reformas legales para mejorar la gestión migratoria.
06El episodio pone en evidencia tensiones internas y externas: por un lado, el desgaste político que genera la discrepancia entre promesas de campaña y resultados operativos; por otro, las limitaciones de iniciativas unilaterales ante socios regionales que priorizan su seguridad interna. Las críticas de la oposición y organizaciones migratorias por la literalidad de la promesa continúan, mientras el Ejecutivo apuesta por insistir en medidas de control, cooperación internacional y posibles cambios normativos para ordenar el flujo migratorio.