La iniciativa busca normalizaciones masivas en Oriente Medio tras un eventual pacto entre Washington y Teherán, y podría cambiar equilibrios regionales.
El presidente Donald Trump pidió esta semana a Arabia Saudí, Catar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania que se adhieran a los Acuerdos de Abraham una vez que se concrete un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán, y llegó a plantear que incluso Teherán podría normalizar lazos con Israel si acepta el pacto. Trump divulgó la idea en su red Truth Social y la planteó en conversaciones telefónicas con líderes de la región, mientras Estados Unidos e Irán negocian un memorando que podría reabrir el estrecho de Ormuz, levantar sanciones, desbloquear fondos y extender una tregua por 60 días.
La propuesta chocó con escepticismo regional y análisis que la consideran poco realista: Ali Vaez, director del Proyecto Irán en International Crisis Group, afirmó que la idea “no es viable en absoluto” porque muchos países del Golfo exigen garantías sobre la creación de un Estado palestino antes de normalizar con Israel. Al mismo tiempo, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió estar dispuesta a ofrecer “una respuesta decisiva” tras lo que calificó violaciones del alto el fuego por ataques estadounidenses, y la Administración Biden ya había intentado sin éxito incorporar a Riad a los Acuerdos tras el estallido de violencia en octubre de 2023.
El próximo hito será si Arabia Saudí y Catar aceptan firmar los Acuerdos de Abraham como primer paso público y si el memorando entre Washington y Teherán se concreta en los términos mencionados, lo que desbloquearía decisiones diplomáticas inmediatas en la región. Ali Vaez advirtió además que la oferta de Trump puede buscar vender un acuerdo con Irán a su público interno, una consideración política que influirá en las negociaciones venideras.