El reconocimiento deja un fallecido en operativos y un niño muerto por ambulancia bloqueada; crisis complica el abastecimiento en La Paz.
El Gobierno de Bolivia reconoció la existencia de un fallecido durante los enfrentamientos de la operación militar y policial para despejar la carretera entre La Paz y Oruro, y el vocero presidencial José Luis Gálvez se disculpó por una versión previa que negaba víctimas; la morgue certificó que Víctor Cruz Quispe murió por un “proyectil de arma de fuego” tras los choques cerca de Vilaque. Gálvez aseguró que los efectivos que intervinieron no portaban armas y anunció que se buscará una investigación “correcta” para determinar responsabilidades.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud informó que la muerte de un niño de 12 años elevó a cuatro el total de decesos vinculados a la imposibilidad de recibir atención médica por los bloqueos, luego de que la ambulancia que lo trasladaba desde Llallagua no pudo llegar a Potosí y debió dirigirse a Oruro, donde el menor falleció. La ministra Marcela Flores pidió permitir el paso de ambulancias y la habilitación de un corredor humanitario, y centros como el Hospital del Niño Dr. Ovidio Aliaga Unía declararon estado de emergencia por falta de oxígeno, medicamentos y suministros.
Las protestas, impulsadas por sindicatos de campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana y seguidores del expresidente Evo Morales, mantienen cortes que han dejado a La Paz y El Alto con escasez de alimentos, combustible e insumos médicos; la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto pidieron esclarecer los hechos con investigaciones independientes. Queda por ver si el Ejecutivo y los movilizados acuerdan corredores humanitarios y si las pesquisas sobre los fallecimientos avanzan con transparencia.