Encuentro cordial y de alto perfil económico que deja acuerdos limitados: Ormuz e Irán marcaron consensos, Taiwán sigue siendo punto de fricción y la apertura comercial y tecnológica queda por definirse.
01Los presidentes Donald Trump y Xi Jinping inauguraron en Beijing una extensa ronda de reuniones bilaterales con un marcado tono cordial: Xi llamó a que China y Estados Unidos sean “socios y no rivales” y alertó sobre la «trampa de Tucídides», mientras Trump elogió a su anfitrión, habló de un “futuro fantástico” para la relación y situó la visita como una gran cumbre histórica. Tras los discursos de apertura, las conversaciones continuaron a puerta cerrada con la participación de las respectivas comitivas.
02La visita estuvo acompañada por una delegación empresarial de muy alto perfil: ejecutivos como Elon Musk (Tesla/SpaceX), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia) formaron parte de la comitiva de Trump y participaron en actos protocolarios. Beijing aprovechó la ocasión para transmitir un mensaje de mayor apertura a las empresas estadounidenses y reiteró que dará “oportunidades aún más amplias” a las compañías foráneas, en un intento por reactivar la cooperación comercial.
03En seguridad energética y proliferación, la Casa Blanca informó que ambos mandatarios coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía y rechazaron cualquier intento de imponer «peajes» o militarizar el paso. Asimismo, acordaron la postura de que Irán «nunca tenga un arma nuclear»; China incluso expresó interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir su dependencia del estrecho.
04Sin embargo, Taiwán siguió siendo el principal punto de desencuentro: Xi describió la cuestión como «el asunto más importante» de la relación bilateral y advirtió que una mala gestión podría provocar fricciones o incluso un conflicto. Desde la delegación estadounidense se insistió en que la política de la Casa Blanca respecto de la isla permanece inalterada, pero no hubo anuncios de cambios tras la reunión.
05En materia económica y tecnológica no se sellaron grandes acuerdos públicos en la primera jornada: quedaron pendientes decisiones sobre compras de soja y aviones Boeing, acceso a chips avanzados (tema sensible para Nvidia y la industria de semiconductores) y otras concesiones comerciales. Sí hubo señales sobre cooperación en IA: el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, dijo que trabajan en un protocolo de seguridad sobre buenas prácticas de IA para evitar que actores no estatales accedan a modelos sensibles.
06La agenda diplomática incluyó además una visita cultural al Templo del Cielo y un banquete de Estado en el Gran Palacio del Pueblo, donde Xi planteó que el “gran rejuvenecimiento” de China puede avanzar en paralelo con la agenda de “Make America Great Again” de Trump. En la cena, Trump invitó formalmente a Xi y a su esposa a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre, fijando por primera vez una fecha concreta para esa posible visita.
07La delegación oficial de EE. UU. incluyó a altos cargos como el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el titular de Defensa Pete Hegseth; por la parte china estuvieron funcionarios como Cai Qi, Wang Yi y He Lifeng, este último con un rol clave en negociaciones económicas. La presencia combinada de líderes políticos y grandes empresarios marcó el carácter tanto político como comercial de la visita.