Proyectos financiados y centros académicos impulsan soluciones en educación y salud, mientras el Congreso frena una reforma de propiedad intelectual clave para el entrenamiento de modelos
01Entre diciembre de 2025 y mayo de 2026 se ha observado un auge coordinado de iniciativas de inteligencia artificial en Chile: desde programas universitarios y centros especializados hasta premios nacionales que muestran soluciones aplicadas, todo en paralelo con un debate legislativo sobre los límites del uso de obras protegidas para entrenar modelos. El proceso combina financiamiento público (CORFO), alianzas universitarias y privadas, y convocatorias que buscan escalar aplicaciones concretas en educación, salud, industria y justicia.
02La Universidad San Sebastián inauguró a fines de abril de 2026 un Centro de Inteligencia Artificial con enfoque en docencia, investigación y gestión universitaria, y anunció una alianza estratégica con AWS para desarrollar proyectos sobre plataformas cloud. Como primera acción puso en marcha el piloto del asistente "Aprendiz" integrado en Blackboard —con un diseño formativo que guía el aprendizaje en lugar de dar respuestas directas— en cerca de 219 secciones seleccionadas por su complejidad y tasas de reprobación. Además lanzó fondos concursables internos para proyectos con IA y un plan de capacitación para docentes y colaboradores con el objetivo de fortalecer competencias críticas en el uso de estas herramientas.
03En el ámbito de la salud, UC y UC CHRISTUS lideran el programa PRISMA IA 2.0 —adjudicado por CORFO con un financiamiento de $2.600 millones— para desplegar un portafolio colaborativo de soluciones basadas en IA que reduzcan la carga operativa de equipos clínicos, acorten hospitalizaciones y permitan que los profesionales dediquen más tiempo al cuidado directo del paciente. El proyecto enfatiza estándares estrictos de ética, privacidad y protección de datos, e incorpora herramientas para agilizar el registro de información, generación de resúmenes e informes clínicos.
04La primera versión del Premio Nacional de Inteligencia Artificial (Chile PotencIA), impulsada por el Ministerio de Ciencia y la Fundación País Digital, destacó cuatro proyectos aplicados y ya en operación: 1) Calidad de Cosecha (Forestal Arauco): uso de drones y aprendizaje profundo para cuantificar residuos y minimizar pérdidas en la cosecha forestal; 2) Sistema de Rescate, Relocalización y Seguimiento de Chinchilla lanigera (Gold Fields y Kabeli): visión computacional y sensores para proteger fauna crítica; 3) Theodora Intelligence (Theodora AI): plataforma para detectar y corregir sesgos en lenguaje e imágenes; y 4) Fiscal HeredIA (Ministerio Público): herramienta que procesa grandes volúmenes de texto y audio para generar resúmenes, cronologías y redes criminales, reduciendo tiempos de análisis en más del 90% y mejorando la detección de prófugos.
05En paralelo al fortalecimiento del ecosistema, la tramitación de la megarreforma legal abrió un intenso debate: la Comisión de Hacienda rechazó (14 de mayo de 2026) un artículo que proponía modificar la Ley de Propiedad Intelectual para permitir que los sistemas de IA utilizaran y se entrenaran con obras protegidas sin autorización ni pago. El Ejecutivo y el Ministerio de Ciencia defendían la iniciativa como una forma de dar certezas jurídicas para la minería de datos a gran escala y atraer inversión; sus detractores alertaron sobre el impacto en derechos de autor y la remuneración de autores. Tras el rechazo en la comisión, quedará en manos del Ejecutivo insistir en la Sala de la Cámara o presentar una nueva moción en el Senado.
06Las iniciativas muestran dos tendencias complementarias y tensas: por un lado, impulso sostenido desde universidades, el sector privado y fondos públicos para aplicar IA en problemas concretos (educación, salud, sector forestal, justicia); por otro, una discusión regulatoria clave que aún no define las condiciones para el acceso y uso masivo de datos y obras protegidas. El avance de centros como el de la USS, programas como PRISMA IA 2.0 y casos de uso premiados confirman que el ecosistema chileno está madurando, pero la sustentabilidad y legitimidad de ese crecimiento dependerán de marcos que equilibren innovación, derechos de autor, ética y protección de datos, además de inversión en capacitación y gobernanza.