La presidenta convocó a defender a México tras acusaciones a funcionarios y en medio de fuertes indicadores económicos.
La presidenta Claudia Sheinbaum cerró su rendición de cuentas por los dos años de su triunfo electoral con un acto multitudinario en el Monumento a la Revolución, donde marcó distancia frente a las crecientes presiones de Estados Unidos y sentenció: “México no es piñata de nadie”. Sheinbaum cuestionó directamente las acusaciones del vecino del norte contra diez funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, y preguntó si esas acciones responden a un interés genuino por combatir al crimen organizado o a intereses políticos externos.
Tras recalcar logros económicos, la mandataria destacó cifras que apuntalan su narrativa de estabilidad: un récord de inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2026 por 23.591 millones de dólares —un 10,4% más que en 2025—, y la creación de 669.000 empleos formales, mientras aseguró que el peso es una de las monedas que más se ha apreciado frente al dólar. Al mismo tiempo vinculó la escalada diplomática con una campaña política en redes que, dijo, se intensificó desde la difusión de la muerte de dos agentes estadounidenses “sin acreditación oficial” en Chihuahua.
Sheinbaum convocó a la sociedad a organizar asambleas informativas y distribuir materiales para “defender la patria”, en un momento en que su partido, Morena, atraviesa ajustes internos de cara a los comicios de 2027; la presidenta advirtió además sobre el posible uso de la agenda mexicana por actores de la ultraderecha rumbo a las elecciones de Estados Unidos en 2026. El próximo hito será la movilización ciudadana impulsada por el gobierno y la evolución de la relación bilateral ante posibles acciones legales y de extradición pendientes.