La sentencia cierra el juicio por el complot frustrado en Viena y deja pendientes apelaciones y el proceso del tercer implicado en Arabia Saudita.
Un tribunal regional en Wiener Neustadt condenó a 15 años de prisión a un joven de 21 años identificado como Beran A. por planear un ataque contra el concierto de Taylor Swift en Viena en agosto de 2024; su coacusado, Arda K., recibió 12 años. Los jueces hallaron probado que ambos formaron parte de una célula vinculada al autodenominado Estado Islámico y que intentaron comprar armas y fabricar explosivos caseros. El arresto del principal acusado el 7 de agosto de 2024 llevó a la cancelación de las tres fechas en el estadio Ernst-Happel, que congregaban casi 200.000 personas. Las penas aún no son definitivas y la defensa pidió plazo para estudiar recursos.
El fallo materializa el cierre judicial más importante de la investigación sobre la amenaza que obligó a cancelar fechas de la gira Eras en Viena y subraya la derivación hacia la violencia de jóvenes radicalizados en Europa. Los tribunales consideraron agravantes los motivos extremistas y la duración de la planificación; como atenuantes pesó la edad y las confesiones de los acusados. Aunque los ataques no se concretaron en Austria, uno de sus presuntos cómplices atacó en La Meca y sigue en custodia en Arabia Saudita. El veredicto pone el foco en la cooperación internacional de inteligencia que evitó una masacre, pero abre la puerta a recursos y a procesos pendientes fuera de Austria.
El tribunal regional de Wiener Neustadt declaró a los imputados culpables de cargos que incluyen tentativa de asesinato, viajes y adiestramiento con fines terroristas, asociación terrorista y organización criminal, y fijó las penas dentro del marco penal aplicable. La magistrada que presidió al jurado defendió que las condenas, en un rango legal de 10 a 20 años, son proporcionadas a la culpabilidad y a los agravantes identificados por la Fiscalía. Las sentencias aún no son definitivas: la defensa pidió un plazo de reflexión para decidir si recurrirá. El juicio se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y con atención internacional por el vínculo con la gira Eras.
El principal acusado, identificado como Beran A., admitió cargos relacionados con el complot y fue hallado culpable de intentar adquirir ilegalmente armas —incluyendo una ametralladora y una granada— y de seguir instrucciones para fabricar TATP, un explosivo casero. En la última jornada del juicio pronunció una breve declaración de arrepentimiento antes del veredicto. Los informes de registro en su domicilio señalaron hallazgos de material para la fabricación de bombas el día previo a las fechas programadas. La Fiscalía destacó la progresión de su radicalización desde 2023 y sus juramentos de lealtad al grupo yihadista.
“I would just like to say that I am sorry.”— Beran A.
Las tres fechas de Swift en Viena fueron canceladas a pocas horas del arranque tras el arresto del 7 de agosto y la cooperación de servicios de inteligencia extranjeros, según las piezas judiciales y las crónicas del caso. Entre 170.000 y 200.000 entradas ya estaban vendidas para los espectáculos en el Ernst‑Happel; miles de seguidores se reunieron en la ciudad tras las cancelaciones para compartir el luto por las funciones perdidas. Taylor Swift expresó en redes el impacto personal: dijo que la cancelación le produjo "una nueva sensación de miedo" y afirmó estar agradecida con las autoridades porque "thanks to them, we were mourning concerts and not lives". El episodio marcó la gira y sus medidas de seguridad posteriores.
“Having our Vienna shows canceled was devastating,”— Taylor Swift
Los jueces consideraron probado que los dos acusados integraron, junto a un tercer hombre identificado como Hasan E., una célula que planeó ataques coordinados en La Meca, Estambul y Dubái durante marzo de 2024. Hasan E. está detenido en Arabia Saudita por un ataque frente a la Gran Mezquita en el que hirió a un guardia y a otras personas; por ese hecho la Fiscalía atribuyó a Beran A. y Arda K. contribución a tentativa de asesinato. En el juicio se detalló que los viajes a Dubai e Istanbul formaron parte de preparativos abortados por miedo o por la intervención policial. La condena austríaca se apoya además en comunicaciones y pruebas que vinculan a los tres jóvenes con el EI.
La defensa repitió que sus clientes no fueron líderes ni sostuvieron la primacía ideológica del grupo y pidió atenuantes por la edad y las confesiones parciales; la abogada Anna Mair aseguró en el sumario final que su defendido no era un cerebro. El tribunal, sin embargo, los declaró culpables de la mayoría de los cargos presentados; Arda K. recibió 12 años y dijo que la detención le sirvió para reordenar su vida. Los alegatos de los defensores dirigieron también la atención a la dimensión social de la radicalización y a la necesidad de respuestas judiciales proporcionadas.
“Beran is not a leader. He is not an ideological mastermind.”— Anna Mair
La defensa sostuvo que Hasan E. era el cabecilla y que Beran A. y Arda K. no brindaron apoyo material ni liderazgo, mientras que la Fiscalía y el jurado concluyeron lo contrario y los responsabilizaron por cooperación en la célula y por apoyo moral al agresor en Arabia Saudita. Esa discrepancia entre la narrativa defensiva y la valoración probatoria del tribunal fue central en los alegatos finales. Las penas reflejan que los jueces dieron mayor peso a la versión acusatoria.
El próximo hito será la decisión de la defensa sobre si presentar recursos: la ley permite plazos cortos para apelar y las sentencias aún no son firmes. Además, sigue pendiente el proceso en Arabia Saudita contra Hasan E., cuyo resultado podría influir en futuras imputaciones o en la cooperación judicial entre países. Las autoridades europeas también evaluarán medidas preventivas y protocolos para grandes eventos tras el caso.