Un tanque con metacrilato de metilo en GKN Aerospace amenaza con filtrar o explotar; 50.000 vecinos siguen desplazados.
Un tanque dañado que contiene entre 6.000 y 7.000 galones de metacrilato de metilo en la planta de GKN Aerospace en Garden Grove, condado de Orange, llevó a órdenes de evacuación que alcanzaron a unas 50.000 personas durante el fin de semana de Memorial Day. Los bomberos rociaron el depósito con agua para enfriar el contenido y evitar que el líquido se convierta en gas y aumente la presión hasta provocar una explosión. No se han reportado daños personales, pero las válvulas del tanque están obstruidas y las autoridades advierten que la situación sigue siendo inestable. Se desplegaron drones y equipos de monitoreo ambiental para vigilar temperaturas y calidad del aire en tiempo real.
La gravedad radica en que el metacrilato de metilo es inflamable y puede causar irritación respiratoria y neurológica en exposiciones altas; un estallido podría esparcir vapores y proyectiles sobre barrios residenciales. El gobernador declaró estado de emergencia y la EPA encabezó el monitoreo del aire, mientras que vecinos y empresas cercanas permanecen desplazados. Además, ya se presentó una demanda colectiva que anticipa impactos en el valor de las propiedades y pide responsabilidades. Lo que ocurra con la presión interna del tanque determinará si el incidente queda contenido o escala a una emergencia mayor.
Las labores de contención han pivotado en enfriar el tanque y vigilar la temperatura interna con drones; los equipos han reportado lecturas variables que obligan a mantener la zona despejada. Las válvulas de alivio estaban obstruidas y, tras detectar ventilación de vapores, los bomberos instalaron barreras de contención para evitar que un posible derrame alcance desagües o cursos de agua. Las intervenciones buscan reducir la presión sin provocar chispas que podrían encender el gas inflamarle.
“This thing is going to fail, and we don’t know when.”— Craig Covey
La autoridad sanitaria del condado desplegó monitoreo continuo del aire y subrayó que, pese a que el compuesto tiene olor frutal, detectarlo no significa necesariamente exposición dañina. Los equipos de la EPA instalaron medidores fijos y móviles para buscar metacrilato de metilo en distintos puntos y, hasta ahora, las lecturas generales se mantienen dentro de parámetros en la zona de evacuación. Aun así, los funcionarios insisten en que la evaluación debe ser específica para este químico antes de autorizar el retorno.
GKN Aerospace, operador del sitio, dijo que trabaja con equipos especializados y pidió disculpas a la comunidad afectada, mientras enfrenta además una demanda colectiva presentada por residentes desplazados. La empresa recordó que coopera con autoridades para mitigar el riesgo y aseguró que su prioridad es la seguridad de empleados y vecinos. La planta ya había enfrentado sanciones y acuerdos regulatorios por incumplimientos de permisos y registros en años previos.
“We are working tirelessly with all relevant experts to resolve this situation as safely as possible and in a timely manner.”— GKN Aerospace
La orden de evacuación dejó barrios vacíos y refugios colmados; unos miles se negaron inicialmente a salir y las autoridades realizaron llamados puerta a puerta para asegurar el desalojo. Se habilitaron escuelas y se ofrecieron tarifas hoteleras especiales por la cercanía del fin de semana festivo; la alcaldía y la policía local coordinaron traducciones para la comunidad vietnamohablante. Los legisladores locales exigieron responsabilidad y seguimiento sobre las condiciones que permitieron el peligro.
Expertos consultados advirtieron que un agrietamiento controlado podría reducir riesgo de explosión al liberar presión, pero que cualquier liberación exige monitoreo específico del compuesto. El profesor Andrew Whelton dijo que, en algunos escenarios, ‘‘si pones un agujero en la lata, el producto se libera y la lata no explota’’, en alusión a la necesidad de decisiones técnicas calibradas. Las lecciones de incidentes previos impulsan la exigencia de análisis dirigidos antes de autorizar el regreso de vecinos.
“Think of a soda can. If you leave it in a hot car it can explode.”— Andrew Whelton
Las fuentes difieren en cifras y lecturas: algunos reportes iniciales hablaron de 40.000 evacuados y luego se amplió a 50.000, y las temperaturas del tanque registradas varían entre 61°F, 90°F y hasta 100°F en distintos momentos. Asimismo, mientras autoridades afirmaron que no había detección activa del gas en el aire, otros comunicados señalaron ventilación de vapores según modelaciones atmosféricas, lo que complica la evaluación inmediata.
El próximo hito será la verificación técnica de que la presión en el tanque ha quedado aliviada y la conclusión del monitoreo específico para metacrilato de metilo que permita fijar una fecha de retorno. También quedará por resolverse la solicitud de recursos federales y la evolución de la demanda colectiva que ya se presentó.