La OMS elevó la alerta ante un brote ligado a la variante Bundibugyo; inseguridad y falta de vacunas complican la respuesta regional.
La Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional tras el rápido aumento de casos de ébola en la República Democrática del Congo y un fallecimiento vinculado al brote en Uganda. La OMS relacionó la expansión con la variante Bundibugyo y reportó cerca de 170 muertes y alrededor de 750 casos sospechosos; asimismo confirmó casos en la provincia de Ituri, un caso en Kinshasa y un deceso registrado en Uganda.
La OMS elevó su evaluación de riesgo a “muy alto” dentro de la República Democrática del Congo y “alto” a nivel regional porque la circulación se concentra en Ituri y Kivu Norte, zonas marcadas por conflictos y desplazamientos que dificultan la vigilancia epidemiológica. Médicos Sin Fronteras y la propia OMS advierten que Bundibugyo es una variante poco frecuente con letalidad estimada entre 25% y 40%, y el infectólogo Sebastián Solar señaló que el virus se transmite por contacto con fluidos y que, pese a su gravedad, las medidas de trazabilidad reducen la probabilidad de una expansión global generalizada.
El próximo hito observable será la evolución de las cifras epidemiológicas en las semanas venideras y la capacidad de la OMS y las autoridades locales para movilizar recursos, intensificar la vigilancia fronteriza y desplegar equipos en zonas inseguras; las decisiones sobre asistencia internacional, despliegue de personal y posibles medidas adicionales de salud pública marcarán si se logra contener la expansión fuera de la región afectada.