Encuestas dan a Keiko Fujimori ligera ventaja; debate y los indecisos podrían inclinar la segunda vuelta el 7 de junio.
A siete días del balotaje presidencial en Perú, las encuestas muestran una carrera extremadamente reñida entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Un simulacro de voto de Ipsos sitúa a Fujimori con 51,4% frente a 48,6% de votos válidos, mientras que otros estudios dan márgenes que van desde tres hasta seis puntos a favor de la candidata de derecha. El único debate pactado para la noche del domingo aparece como el último gran escenario para captar a los electores aún indecisos. La proximidad de cifras y las diferencias regionales mantienen la incertidumbre sobre el resultado final el 7 de junio.
La multiplicidad de sondeos —que miden tanto intención de voto como simulacros con cédula— y una porción importante de electores indecisos hacen que pequeñas variaciones de último minuto puedan definir la elección. Además, los patrones de apoyo están fuertemente fragmentados por territorio: Fujimori domina Lima y el norte, Sánchez concentra electores en el sur y las zonas rurales. La campaña entra en veda y las reglas de la contienda limitarán la posibilidad de maniobra en los días previos. El debate y la gestión de ese electorado flotante son, por tanto, determinantes.
El simulacro de votación realizado por Ipsos y replicado con cédula coloca a Keiko Fujimori con 51,4% frente a 48,6% de Roberto Sánchez en votos válidos, y despliega diferencias notables entre Lima y la zona rural. El estudio, aplicado a 1.204 personas entre el 29 y 30 de mayo, muestra que Fujimori concentra su fuerza en Lima (52,2%) mientras Sánchez supera a su rival en el ámbito rural (53,9%). Los resultados sugieren que la estrategia final de campaña deberá focalizarse en el traslado del voto rural hacia las mesas el día del balotaje. Los analistas electorales advierten que el simulacro replica el formato real de votación y, por ello, puede comportarse distinto frente a sondeos de intención.
Otras mediciones registran márgenes distintos: Datum Internacional arroja 52,9% para Fujimori y 47,1% para Sánchez en su simulacro, mientras que encuestas de intención como las del IEP y CPI colocan a la candidata de Fuerza Popular entre 32% y 36% y al postulante de Juntos por el Perú entre 29% y 30%. Las diferencias responden a la metodología —simulacro con réplica de cédula versus sondeos tradicionales— y a períodos de levantamiento que variaron en los últimos días de campaña. Esos contrastes complican proyectar una tendencia única y obligan a considerar márgenes de error y población estudiada.
La geografía electoral seguirá marcando la disputa: Fujimori obtiene su mayor respaldo en Lima y el norte, en tanto Sánchez capitaliza el rechazo al fujimorismo y suma votos en la sierra centro y sur y en la costa interior. Ese mapa de apoyos plantea una elección de dos frentes: movilizar votantes urbanos en la capital y asegurar la participación rural donde Sánchez aparece fuerte. Los candidatos han orientado sus mensajes a sectores medios y poblaciones vulnerables buscando reducir la porción de indecisos y los votos nulos.
En lo institucional, el Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral pidió a ambos candidatos evitar agresiones y comentarios discriminatorios en el debate, mientras el Jurado Nacional de Elecciones estableció la veda y restricciones informativas que comienzan a regir días antes del balotaje. Ese marco limita las maniobras de última hora y concentra la atención pública en la jornada del debate y en la propia votación. Los partidos y comandos tendrán que maximizar los canales permitidos para movilizar adherentes.
Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos Perú, ha advertido que los márgenes observados están dentro del error estadístico y que el debate puede modificar percepciones en un segmento significativo del electorado. Esa advertencia explica por qué los equipos de campaña intensifican la preparación para el encuentro televisado y la logística de movilización en las próximas 72 horas. La última semana será, en suma, una prueba de la capacidad de ambos bandos para convertir intención en votos efectivos.
Las fuentes discrepan en el tamaño de la ventaja y en el indicador medido: algunos estudios reportan intención de voto (IEP, CPI) mientras que otros presentan simulacros con réplica de cédula (Ipsos, Datum). Los márgenes a favor de Fujimori varían desde alrededor de tres puntos hasta seis, y las cifras sobre indecisos y votos nulos también difieren entre encuestadoras.
El próximo hito es el debate televisado de la noche del domingo, que más de la mitad del electorado considera decisivo y que será la última gran oportunidad pública antes de la veda. Tras ese encuentro quedarán pocas jornadas para la movilización y la conversión de indecisos en voto efectivo, y luego la cita definitiva será la votación del 7 de junio.