El temprano ajuste revela el costo político de fallas comunicacionales y anticipa investigaciones y una próxima designación ministerial.
El Presidente José Antonio Kast decidió remover a Mara Sedini de la Secretaría General de Gobierno tras 69 días en el cargo, en el primer cambio ministerial de su administración. La salida, comunicada la noche del martes, ocurre junto al ajuste a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y pone fin a una gestión marcada por errores en vocerías y polémicas en redes oficiales. Sedini, exvocera de campaña y figura pública muy expuesta, abandonó su oficina en La Moneda y difundió un mensaje de agradecimiento al Presidente. El relevo rompe la apuesta personal que Kast hizo por su comunicadora durante la campaña.
La salida de Sedini no es sólo un cambio de nombres: condensa el costo político de errores comunicacionales —desde publicaciones que hablaban de un “Estado en quiebra” hasta afirmaciones imprecisas sobre casos judiciales— que derivaron en oficios de Contraloría y en críticas dentro del propio oficialismo. El ajuste busca contener el desgaste público y ordenar el relato del gobierno en momentos en que la agenda de seguridad y las primeras medidas enfrentan alta exposición. Además, obliga a Kast a rearmar un comité político dominado por dudas sobre el manejo del mensaje público.
El Presidente José Antonio Kast explicó la decisión en un encuentro con su gabinete y en público se despidió de Sedini valorando su lealtad y energía durante la campaña. En su intervención frente al equipo, Kast reconoció la dificultad de la remoción y defendió el esfuerzo de la ministra en un proceso de instalación “difícil” del gobierno. La determinación, según quienes siguen la coordinación oficial, obedeció además a la imposibilidad de hacer un ajuste aislado que dejara a Trinidad Steinert en cartera. El Ejecutivo sostiene que la medida busca un golpe de timón para frenar el desgaste comunicacional.
““Estuvimos juntos desde la campaña. Asumiste un ministerio difícil. Te ha tocado ser el rostro de decisiones impopulares. Siempre con energía, con fuerza, con valentía”.”— José Antonio Kast
La gestión de Sedini se vio marcada por una serie de traspiés públicos que erosionaron su posición: una gráfica institucional que habló de un “Estado en quiebra”, omisiones y rectificaciones sobre contactos con la ministra Steinert, y declaraciones sobre procesos judiciales cuya formulación fue cuestionada. También se registraron ausencias a comisiones parlamentarias y un video viral en que se ve a la ministra retirándose de un punto de prensa, episodios que alimentaron críticas en redes y entre parlamentarios oficialistas. Ante su salida, Sedini difundió un comunicado agradeciendo la oportunidad de servir al gobierno.
““Solo me queda agradecer al Presidente por haberme permitido acompañarlo durante estos meses. Servir a Chile es un privilegio y un enorme orgullo.””— Mara Sedini
La Contraloría General de la República ofició a la Segegob tras la difusión de mensajes institucionales criticados por su imprecisión y abrió un procedimiento para determinar responsabilidades administrativas. Ese oficio fue uno de los factores que amplificaron la crisis comunicacional, pues cuestionó el uso de plataformas oficiales para difundir mensajes con carga política. En paralelo, el canciller tuvo que precisar la postura del gobierno sobre un conflicto de soberanía tras declaraciones de Hidrografía Naval argentina, lo que evidenció descoordinación entre carteras. Contraloría mantiene en curso la indagación sobre los hechos.
Dentro del oficialismo crecieron los reclamos por el manejo de la comunicación: parlamentarios de Renovación Nacional y otros sectores pidieron mejorar el control de daños y cuestionaron la preparación de la ministra para el cargo. La vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón, planteó públicamente dudas sobre la idoneidad de Sedini para la Secretaría General de Gobierno, presión que sumó a la decisión presidencial. Pese a eso, senadores oficialistas habían ofrecido respaldo semanas antes, en un almuerzo que buscó blindarla frente a críticas. La tensión interna terminó por inclinar la balanza hacia el ajuste.
““(Sedini) no tenía la preparación suficiente.””— Ximena Ossandón
Tras su salida, el entorno de Sedini y el subsecretario José Francisco Lagos dejaron abierta la posibilidad de mantenerla vinculada al proyecto de Kast en una segunda línea. Lagos le dedicó un mensaje público de respaldo y señaló la expectativa de que siga aportando al espacio político desde otro rol. En La Moneda, el Presidente aseguró que evaluará alternativas para mantenerla “cerca” del proyecto, aunque no hay anuncios oficiales sobre su nuevo destino. Mientras tanto, el gabinete deberá preparar el nombramiento de un reemplazo que recupere control del relato.
““Estoy seguro que seguirás aportando con convicción y compromiso a la difusión de estas ideas y al servicio de Chile.””— José Francisco Lagos
Hay discrepancias sobre el momento en que comenzaron las conversaciones para el ingreso de Trinidad Steinert al gobierno: Sedini afirmó primero que los contactos “llevaban un buen tiempo”, Claudio Alvarado dijo que fueron “pocas horas antes” y la propia Sedini luego rectificó a “pocos días antes”. Ese desfase alimentó críticas sobre la coordinación y la oportunidad de las comunicaciones.
El próximo hito será el anuncio del reemplazante en la Segegob y la forma en que el gobierno reorganice su comité comunicacional. En paralelo, la Contraloría debe cerrar su procedimiento disciplinario, cuyo resultado puede afectar la distribución de responsabilidades políticas dentro del Ejecutivo. La atención pública también estará puesta en si Kast opta por perfiles técnicos o políticos para recomponer la estrategia de mensaje.