Nominada por Antigua y Barbuda, su incorporación amplía la competencia para Michelle Bachelet; Bachelet intensifica giras y busca respaldos entre potencias del Consejo de Seguridad mientras advierte sobre retrocesos en derechos de las mujeres
01La diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa fue formalmente presentada como candidata a la Secretaría General de Naciones Unidas tras una nominación oficial enviada por el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne. La postulación fue comunicada a Naciones Unidas a mediados de mayo de 2026 y sorprendió por su ingreso tardío en una contienda ya activa.
02En la carta de presentación, Browne destacó la trayectoria internacional de Espinosa y argumentó que posee la "experiencia, el criterio, la independencia, la credibilidad y el prestigio internacional necesarios" para liderar la ONU en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y crisis del multilateralismo. Antigua y Barbuda defendió que la organización requiere una conducción capaz de generar confianza y fomentar la cooperación internacional.
03Espinosa, de 61 años, suma una larga carrera en la política y la diplomacia: fue ministra de Defensa (2012-2014) y canciller de Ecuador (2017-2018), embajadora ante Naciones Unidas y presidenta de la Asamblea General de la ONU entre 2018 y 2019. Su cercanía histórica con el correísmo ha sido señalada como la razón por la que no cuenta con el respaldo oficial del actual gobierno ecuatoriano, pero la candidata confía en que su experiencia la posiciona como posible primera mujer en dirigir el organismo.
04En sus declaraciones públicas y en su documento de visión, Espinosa aboga por reformas e insiste en la urgencia de contar con una mujer al frente de la ONU como una "cuestión de justicia histórica" y de mérito. Propone, entre otras medidas, la creación de un sistema de "alerta temprana" para detectar señales de conflictos inminentes y actuar preventivamente, subrayando que la transformación requiere un "impulso político" con liderazgo firme pero colectivo.
05La incorporación de Espinosa eleva a cinco el grupo de candidaturas más visibles para suceder a António Guterres: Michelle Bachelet (Chile), Rafael Grossi (Argentina), Rebeca Grynspan (Costa Rica), Macky Sall (Senegal) y ahora María Fernanda Espinosa. Todos —según las crónicas— ya participaron en instancias públicas de diálogo en las que expusieron prioridades ante Estados miembros y sociedad civil.
06Mientras Espinosa irrumpe en la contienda, Michelle Bachelet continúa activando su campaña internacional: en los últimos días se reunió con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y tiene previsto encuentros con autoridades mexicanas. Brasil y México figuran como los principales países que sostienen su candidatura tras la retirada del respaldo oficial del gobierno chileno liderado por José Antonio Kast.
07Como parte de su estrategia para asegurar apoyos decisivos en el Consejo de Seguridad, Bachelet contempla una visita a Rusia —con gestiones para intentar un encuentro con el presidente Vladimir Putin— y aspira a reunirse también con otros mandatarios de los cinco miembros permanentes (Francia, Reino Unido, China y Estados Unidos). Según su equipo, Brasil y México están coordinando esas gestiones; las reuniones con líderes que pueden ejercer veto son consideradas clave en la fase final del proceso.
08Además de la disputa electoral, Bachelet ha utilizado foros públicos para alertar sobre riesgos globales: en un encuentro de mujeres políticas de América Latina advirtió sobre un “preocupante retroceso” en los derechos de las mujeres impulsado por el avance de proyectos autoritarios y de ultraderecha, y vinculó la exclusión femenina con el debilitamiento de la democracia y el aumento de legislaciones regresivas, censura y discursos de odio.
09Plazos y escenario: la elección del próximo secretario general se definirá a fines de 2026 y el vencedor asumirá el 1 de enero de 2027. En las semanas previas los candidatos han tenido oportunidades públicas para exponer sus planes y el ingreso de Espinosa cambia la dinámica de apoyos y negociaciones diplomáticas en una contienda que se resolverá tanto por méritos como por acuerdos entre Estados miembros y votaciones en el Consejo de Seguridad.