Las medidas elevan la presión por la desarme de Hezbolá mientras Washington medía treguas y negocia retiradas y seguridad fronteriza.
El Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones esta semana a parlamentarios y dos oficiales de seguridad libaneses vinculados a Hezbolá, acusados de proteger la influencia del grupo y bloquear esfuerzos de desarme. Las medidas —entre ellas contra Mohammed Fneish y otros legisladores— coinciden con una nueva ronda de conversaciones directas entre Líbano e Israel en Washington y con la extensión por 45 días de un frágil alto el fuego. Mientras tanto, bombardeos e incidentes transfronterizos han mantenido la violencia y una cifra de muertos que supera los miles en Líbano. La combinación de sanciones, diplomacia y continuos ataques marca una fase crítica para definir si prospera un acuerdo de seguridad.
Las sanciones buscan minar la capacidad política y de inteligencia que, según Washington, permite a Hezbolá operar dentro del Estado libanés; es la primera vez que EE. UU. castiga a oficiales de seguridad en activo por ese motivo. Al mismo tiempo, las conversaciones entre Beirut y Jerusalén intentan convertir una tregua temporal en un acuerdo que aborde retirada de tropas, seguridad fronteriza y eventualmente el desarme del grupo. El resultado determinará si la región avanza hacia una desescalada sostenida o vuelve a ciclos de bombardeos y represalias.
El anuncio del Tesoro incluye a figuras políticas y a dos oficiales de seguridad estatal, a quienes Washington acusa de ofrecer “apoyo ilícito” e inteligencia a Hezbolá. Entre los nombrados están el exministro Mohammed Fneish y parlamentarios que se han opuesto públicamente a esfuerzos de desarme. El castigo bloquea el acceso de los sancionados a bienes y transacciones vinculadas al sistema financiero estadounidense, aunque no está claro cuánto dependían de ese sistema. El gobierno estadounidense advirtió que continuará apuntando a quienes «infiltren» instituciones libanesas.
“Treasury will continue to take action against officials who have infiltrated the Lebanese government.”— Scott Bessent
Las conversaciones directas entre delegaciones libanesa e israelí en Washington buscaron concretar la prórroga del cese de hostilidades y abrir caminos para resolver la presencia israelí en el sur de Líbano. Beirut envió a Simon Karam como su principal delegado y Jerusalén llevó a enviados de alto nivel que, según diplomáticos, incluyeron al adjunto de seguridad nacional. Aunque Hezbolá no participa, los gobiernos esperan que un acuerdo refrende la soberanía de Líbano y reduzca los ataques transfronterizos.
Israel y Líbano acordaron extender el alto el fuego por 45 días tras las rondas en Washington, en una decisión que Estados Unidos calificó de facilitadora de “avances” políticos y de seguridad. El Departamento de Estado organizó además una reunión militar en el Pentágono prevista para el 29 de mayo y fijó otra ronda de negociaciones para principios de junio. Los diplomáticos describieron las jornadas como productivas, aunque reconocieron que persisten diferencias fundamentales sobre la equidad de garantías y el destino de las armas de Hezbolá.
La violencia no cedió completamente: bombardeos en el sur y otras operaciones en Beirut siguieron causando víctimas. El Ministerio de Salud de Líbano reportó miles de muertos desde marzo y atribuye a los ataques un número creciente de desplazados, mientras agencias humanitarias calculan más de un millón de personas obligadas a huir. Los últimos días incluyeron ataques que, según la cartera sanitaria, dejaron civiles —entre ellos mujeres y niños— entre las víctimas.
En el tablero regional, la visibilidad de alianzas entre Israel y países del Golfo complicó la escena: declaraciones sobre cooperación militar y un viaje que el primer ministro israelí dijo haber hecho a los Emiratos Árabes Unidos provocaron una negativa oficial de Abu Dabi. La tensión entre exhibir respaldo exterior y mantener discreción revela el delicado equilibrio que buscan países como Emiratos y Arabia Saudita mientras se negocia poder de influencia en la región.
“to negotiate for full peace as if Hezbollah does not exist — borders, embassies, visas, tourism, everything.”— Yechiel Leiter
Las fuentes difieren en los conteos y en versiones clave: mientras AP reportó que el saldo de muertos en Líbano superó los 3.000, la delegación libanesa y medios locales citaron cifras ligeramente menores (2.951). También hubo contradicciones sobre la presencia israelí en Emiratos: declaraciones desde Jerusalén indicaron visitas y cooperación, pero Abu Dabi negó haber recibido delegaciones militares.
El próximo hito será la reunión militar en el Pentágono prevista para el 29 de mayo, seguida por una cuarta ronda de negociaciones entre Líbano e Israel los días 2 y 3 de junio. Esos encuentros deberán mostrar si las partes pueden traducir la prórroga del alto el fuego en pasos técnicos concretos sobre retirada de tropas, control fronterizo y mecanismos para abordar el armamento de Hezbolá.