El pesista nacionalizado chileno quedó fuera tras una molestia en la mano en su primer intento; su participación había desatado polémica.
Arley Méndez tuvo un debut abrupto en la primera edición de los Enhanced Games: compitió en la categoría de 88 kg, completó un primer arranque (snatch) de 155 kilos y poco después reportó molestias en una de sus manos que lo llevaron a no presentarse nuevamente y abandonar tanto la prueba de arranque como la de envión (clean and jerk). El levantador, considerado entre los candidatos a desafiar los récords de la división, no pudo continuar en la plataforma y quedó fuera de la competencia.
La presencia de Méndez en los Juegos Mejorados había provocado un quiebre con el deporte tradicional porque el certamen, impulsado por Aron D’Souza, permite el uso supervisado de sustancias fuera del código antidopaje y reparte millonarios premios (US$12,1 millones el total, US$250 mil al ganador de cada prueba). Semanas antes el atleta había registrado series de entrenamiento de hasta 180–182 kg, marcas no reconocidas oficialmente; tras su decisión la Federación Chilena de Levantamiento de Pesas recibió su renuncia, el Instituto Nacional de Deportes anunció el término de la Beca Proddar que recibía y un grupo de senadores presentó un proyecto para revocar la nacionalidad por gracia que le fue otorgada.
El futuro inmediato de Méndez queda marcado por dos frentes: su recuperación física tras la lesión y el proceso administrativo abierto con las autoridades deportivas y legislativas. La Federación señala que podría iniciarse un trámite de reintegración si él lo solicita y cumple los requisitos, mientras que en el Congreso sigue el debate sobre la revocación de la nacionalidad por gracia; ambos serán hitos observables antes de cualquier eventual regreso a competencias convencionales.