Cientos de drones y decenas de misiles, incluido el hipersónico Oréshnik, intensifican la presión sobre las defensas ucranianas.
Rusia lanzó a fines de mayo un ataque combinado de gran escala contra Kiev y varias regiones ucranianas, que incluyó cientos de drones y decenas de misiles, entre ellos el sistema hipersónico Oréshnik. El bombardeo provocó daños extensos en edificios residenciales, comercios e infraestructuras energéticas y dejó al menos cuatro muertos y decenas de heridos en Ucrania, según autoridades ucranianas. Las defensas antiaéreas derribaron centenares de aparatos y misiles, pero varios impactos alcanzaron objetivos civiles. Al mismo tiempo, en la frontera rusa, la región de Bélgorod registró víctimas por el estallido de un dron.
El alcance y la variedad de armamento empleados —drones de largo alcance, misiles de crucero, balísticos y el Oréshnik— subrayan un salto en la intensidad de los ataques y recalcan la dependencia de Kiev en interceptores occidentales. La ofensiva ocurre tras un incidente mortal en Starobilsk que Moscú atribuye a Ucrania y que ha sido presentado como justificación para represalias. La comunidad internacional y la ONU advierten que la escalada puede salirse de control y piden medidas para proteger a civiles y a la infraestructura crítica.
La Fuerza Aérea ucraniana describió el golpe como un ataque masivo lanzado desde mar, aire y tierra que desplegó cientos de drones y decenas de misiles, e identificó entre los proyectiles al hipersónico Oréshnik. Las defensas antiaéreas ucranianas lograron neutralizar la mayoría de los aparatos, aunque admitieron que varios misiles balísticos no fueron interceptados, lo que permitió impactos en zonas urbanas y energéticas. El componente de drones incluyó aparatos de largo alcance que, según Kiev, complicaron la respuesta integrada de defensa. El balance operacional aún se actualiza a medida que continúan las tareas de extinción y reparación.
Las autoridades ucranianas informaron de daños en múltiples distritos de Kiev, con edificios residenciales, escuelas, mercados y museos afectados; el presidente Volodímir Zelenski visitó zonas impactadas y condenó los ataques. Servicios de emergencia reportaron decenas de heridos y, en el recuento agregado, el gobierno habló de varios muertos en distintas regiones tras los bombardeos. Alcaldes locales describieron escenas de rescate dificultadas por incendios y escombros mientras la ciudad mantenía las sirenas antiaéreas activas. Las autoridades resaltaron la urgencia de más capacidad antimisiles para evitar futuros daños civiles.
Moscú atribuye su respuesta al ataque ucraniano contra una residencia estudiantil en Starobilsk y dio cifras propias sobre víctimas; el Kremlin y el Ministerio de Defensa han presentado el bombardeo como represalia dirigida contra infraestructuras militares. En Moscú, el presidente Vladímir Putin afirmó que había muertos y desaparecidos tras el suceso en Lugansk y calificó el episodio de atentado, mientras el portavoz del Kremlin pidió castigo para los responsables. Rusia también detalló que sus defensas derribaron centenares de drones ucranianos durante las operaciones nocturnas. Las versiones sobre objetivos alcanzados y víctimas difieren entre Kiev y Moscú.
“«Actualmente, sabemos de 6 muertos y 15 personas se encuentran desaparecidas»”— Vladímir Putin
La respuesta internacional fue de condena y alarma: la ONU advirtió que la guerra puede salirse de control y urgió desescalada, mientras la Unión Europea y varios gobiernos europeos reclamaron medidas más duras contra Moscú. António Guterres alertó sobre el impacto sobre infraestructuras civiles y pidió condiciones para una paz conforme a la Carta de la ONU. Varios líderes europeos ofrecieron solidaridad a Ucrania y anunciaron reuniones para evaluar más presión y apoyo, en especial en capacidades de defensa aérea. Ese reclamo por más interceptores es ahora una prioridad explícita de Kiev.
“«no es sostenible»”— António Guterres
En la frontera, autoridades regionales de Bélgorod atribuyeron a un dron ucraniano la muerte de dos personas y el traslado de heridos a hospitales locales; reportes señalaron además daños a vehículos y operaciones de emergencia en el lugar. La región de Bélgorod ha sufrido ataques transfronterizos recurrentes y contabiliza decenas de fallecidos desde inicios de año, según las autoridades prorrusas. El incidente alimenta la retórica de represalia de Moscú y complica la dinámica de ataques en la línea limítrofe. Los servicios sanitarios permanecen volcados en la atención de los heridos.
“«Durante un ataque terrorista del Ejército ucraniano murieron dos hombres, dos resultaron heridos»”— Gobierno local de Bélgorod
Las cifras clave difieren entre los partes: los conteos varían desde alrededor de 500 drones y decenas de misiles a estimaciones de 690 aparatos ofensivos o 600 drones y 90 misiles, según distintas fuentes. También hay discrepancias sobre víctimas: Kiev habla de varios muertos y cerca de un centenar de heridos en todo el país, mientras Moscú da distintos balances del ataque a la residencia de Starobilsk (desde 6 fallecidos y 15 desaparecidos hasta 21 muertos en reportes posteriores). Las cifras de interceptaciones revendicadas por ambas partes no coinciden.
El próximo hito será la respuesta de los aliados: en los días siguientes se esperan reuniones diplomáticas europeas para evaluar mayor presión a Moscú y decisiones sobre el envío de sistemas antimisiles. Al mismo tiempo, la ONU y el Consejo de Seguridad seguirán monitorizando los informes sobre daños a civiles y a instalaciones diplomáticas, mientras Kiev insiste en reforzar sus defensas antes de una posible nueva ola de ataques.