La OTAN enfrenta un replanteo: Washington prevé menos tropas y baraja un 'plan B' ante Irán; cumbre en julio será clave.
En Helsingborg, Suecia, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, advirtió que la cantidad de tropas estadounidenses en Europa se reducirá respecto a los niveles históricos y defendió que los movimientos no son «punitivos» sino parte de compromisos globales. Rubio confirmó además la redistribución reciente anunciada por la Casa Blanca —5.000 soldados retirados de Alemania y otros 5.000 enviados a Polonia— y adelantó que Washington estudia un «plan B» militar para reabrir el estrecho de Ormuz si Irán mantiene un bloqueo. Sus declaraciones ocurrieron al término de una reunión de ministros de Exteriores de la OTAN en la ciudad sueca.
El anuncio transforma la discusión sobre la defensa europea: obliga a los aliados a acelerar gasto y capacidad propia mientras Washington prioriza Indo-Pacífico y Oriente Medio. La combinación de repliegues, despliegues puntuales y la posible acción naval ante Irán deja abierta la pregunta sobre quién asumirá cargas operativas y logísticas en próximas crisis. La OTAN entrará a la cumbre de líderes del 7 y 8 de julio con la necesidad de acordar reparto de responsabilidades y planes concretos.
Rubio sostuvo que la redistribución de fuerzas «no se trata de una medida punitiva» sino de «un proceso continuo» ligado a compromisos globales que obligan a replantear despliegues. Aclaró que EE. UU. reevalúa su presencia ante exigencias en Indo-Pacífico, Oriente Medio y hemisferio occidental, y defendió que la reducción será organizada y negociada con aliados. El secretario evitó responder si la administración debe respetar umbrales fijados por el Congreso sobre efectivos en Europa.
“no se trata de una medida punitiva, sino simplemente de un proceso continuo que ya existía anteriormente”— Marco Rubio
Rubio también advirtió sobre la posibilidad de una operación para reabrir el estrecho de Ormuz si Irán mantiene un bloqueo y dijo que Washington contempla un «plan B». Subrayó que Estados Unidos preferiría actuar en coalición y que hay países dispuestos a participar, aunque no detalló nombres ni si sería una misión de la OTAN. La mención de medidas militares en el Golfo elevó la urgencia de coordinar capacidades navales y logísticas entre aliados.
“El plan B es: ¿qué pasa si Irán se niega a abrir el estrecho?”— Marco Rubio
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, celebró el envío de 5.000 soldados a Polonia, pero advirtió que la tendencia debe ser una Europa que dependa menos de un único aliado. Rutte vinculó la reducción gradual de la dependencia a un aumento del gasto y la capacidad industrial de defensa en el continente, y dijo que los mandos aliados están cerrando detalles del despliegue. Recalcó también que EE. UU. seguirá ejerciendo un papel clave en capacidades nucleares y convencionales.
“Acojo con satisfacción el anuncio (...) seamos claros: la trayectoria que seguimos es una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte”— Mark Rutte
Varios ministros aliados pidieron que cualquier reducción sea estructurada para dar tiempo a Europa de reforzarse. El canciller noruego, Espen Barth Eide, dijo que lo importante es que el repliegue ocurra de forma que los países europeos puedan aumentar su capacidad defensiva y logística. Su intervención reflejó el consenso entre aliados de que la transición debe ser ordenada para evitar vacíos de seguridad.
“Lo importante es que suceda de manera estructurada, de forma que Europa sea capaz de reforzarse cuando Estados Unidos reduzca su presencia”— Espen Barth Eide
Desde Varsovia, el presidente polaco Karol Nawrocki celebró la decisión de Washington como un refuerzo práctico de la seguridad nacional y destacó la amistad con Estados Unidos. Su gobierno presentó el despliegue como un pilar para la seguridad polaca y europea, en un contexto de ansiedad por la gestión aliada del conflicto con Irán. La reacción polaca contrasta con la inquietud de otros socios que piden mayor claridad sobre compromisos a largo plazo.
“Doy las gracias al presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, por su amistad hacia Polonia y por las decisiones cuya importancia práctica vemos hoy con toda claridad”— Karol Nawrocki
Hay disputa sobre el carácter y el alcance del cambio: Washington lo presenta como una redistribución estratégica vinculada a obligaciones globales, mientras varios aliados perciben una reducción neta que obliga a Europa a asumir más cargas. Además existen discrepancias sobre cifras y límites legales —Rubio evitó comprometerse con umbrales fijados por el Congreso— y confusión por anuncios contradictorios del presidente Trump sobre retiros y nuevos despliegues.
El próximo hito será la cumbre de líderes de la OTAN los días 7 y 8 de julio en Ankara, donde los aliados deberán traducir las advertencias y promesas en compromisos concretos sobre despliegues, gasto y planes operativos. Esa reunión ofrecerá la primera oportunidad formal para cerrar acuerdos sobre reparto de cargas y coordinación ante amenazas en Oriente Medio y el Indo-Pacífico.