Es la primera vez que un dron ruso golpea viviendas en territorio de la UE, elevando tensiones con Rusia y la OTAN.
Un dron ruso impactó la madrugada del viernes contra un edificio de apartamentos en Galați, en el este de Rumanía, cerca de la frontera con Ucrania, provocando una explosión que desató un incendio, causó heridas leves a dos personas y obligó a evacuar a unas 70; la Inspección General de Situaciones de Emergencia informó que el aparato alcanzó el décimo piso y que la carga explosiva detonó por completo, los bomberos extinguieron el fuego y el Ministerio de Defensa identificó el dron como un Geran-2, mientras dos cazas F-16 despegaron desde la base de Fetești tras la detección.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que “la guerra de agresión de Rusia ha traspasado una línea más” y expresó plena solidaridad con Rumanía; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó la escalada de “temeraria e irresponsable” y la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, habló de una “violación flagrante y grave” de la soberanía rumana; el presidente rumano, Nicusor Dan, anunció que tomará “medidas proporcionadas”, pidió el despliegue de sistemas antiaéreos de la OTAN y adelantó que informará al Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la alianza dijo que reforzará sus defensas contra amenazas, incluidos los drones.
Galati, situada a orillas del Danubio y próxima a Moldavia y Ucrania, es parte de un sector donde Rumanía ha detectado incursiones repetidas —las autoridades registran una veintena larga de penetraciones de drones desde 2022—; la Unión Europea afirmó que intensificará la presión sobre Moscú y prepara un vigésimo primer paquete de sanciones, y el siguiente hito será la decisión coordinada de la OTAN y de la UE sobre despliegue de medios antiaéreos y la respuesta formal que Rumanía anunciará ante el Consejo de Seguridad.