Un calentamiento inusual del Pacífico eleva probabilidades de olas de calor, sequías e impacto en la temporada de huracanes.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA dijo esta semana que El Niño está emergiendo más rápido de lo previsto en el Pacífico ecuatorial y que hay cerca de dos tercios de probabilidad de que su intensidad máxima sea fuerte o muy fuerte hacia el otoño o invierno. Los registros muestran un vasto reservorio de agua cálida en las profundidades del Pacífico que podría subir a la superficie y reforzar el fenómeno. El pronóstico eleva la posibilidad de un “Súper” El Niño —raro y de gran impacto— y aumenta la probabilidad de que 2026 o 2027 marquen récords de temperatura global. La advertencia llega cuando agencias y modelos actualizan sus escenarios para la temporada de huracanes y la gestión del agua.
Importa porque un El Niño fuerte o “súper” no es sólo un indicador oceánico: altera patrones de lluvia y temperatura globales, favoreciendo sequías, olas de calor e inundaciones según la región, y suele debilitar la temporada de huracanes del Atlántico. Además, en un planeta ya más caliente por la acción humana, la liberación adicional de calor del Pacífico puede empujar a nuevos récords de temperatura. Los pronósticos tempranos permiten planificar abastecimiento de agua, respuesta humanitaria y alertas de emergencia, pero la magnitud final del evento sigue siendo incierta.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó en su actualización mensual la probabilidad de que El Niño pase de condiciones neutrales a un evento de intensidad fuerte en los próximos meses, y situó la probabilidad de que dure hasta el invierno en torno al 96%. La agencia explicó que el empuje proviene de un amplio volumen de agua más cálida acumulada en las profundidades del Pacífico central y oriental, que con el tiempo ascenderá y reforzará la anormalidad térmica en superficie. Esa configuración impulsa la posibilidad de un Súper El Niño comparable a 2015-2016, aunque no está asegurado.
““todavía existe una incertidumbre sustancial respecto de la intensidad máxima de El Niño””— Climate Prediction Center
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) elevó la confianza en la aparición de El Niño y advirtió que los modelos estacionales muestran un calentamiento rápido de la temperatura superficial del mar, aunque recordó que las predicciones de primavera son menos confiables. Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la OMM, apuntó que la señal oceánica actual sugiere una consolidación del patrón en los meses venideros y llamó a mantener vigilancia coordinada entre servicios meteorológicos.
Voces científicas subrayan que la física del fenómeno ya está en marcha: el calor subsuperficial registrado en el Pacífico se mueve hacia el este y emerge a la superficie, un proceso que Daniel Swain describió como uno de los elementos claves para que El Niño se materialice plenamente. Swain añadió que, aunque no es seguro que llegue a ser un Súper El Niño, “One of the key building blocks to make it fully materialize is, in fact, occurring”. Esa acumulación de calor eleva la probabilidad de olas de calor y extremos hídricos en varias regiones.
““One of the key building blocks to make it fully materialize is, in fact, occurring.””— Daniel Swain
La NOAA ya incorporó la amenaza de El Niño en su primera previsión para la temporada del Atlántico y pronostica entre ocho y catorce tormentas con nombre, menos actividad que el promedio histórico. El administrador de la NOAA, Neil Jacobs, y otros grupos anticipan que el aumento del viento cortante asociado a El Niño tenderá a suprimir la formación y la intensificación de ciclones en el Atlántico, aunque advierten que con océanos inusualmente cálidos incluso una temporada «débil» puede producir sistemas destructivos.
Investigadores y organizaciones humanitarias ya analizan vulnerabilidades: Andrew Kruczkiewicz recordó que la previsibilidad moderna permite preparar reservas de alimentos y agua, pero que recortes presupuestarios y limitaciones logísticas pueden dificultar la respuesta en países más expuestos. Estudios históricos muestran además que los El Niños intensos han dejado impactos económicos y ambientales de largo alcance en regiones como África sudoriental, Sudamérica y el sudeste asiático.
No hay desacuerdo sobre la dirección general: las agencias coinciden en que El Niño se está formando y que su influencia será notable. Lo que está en disputa entre modelos y centros es la magnitud máxima: algunos modelos indican la posibilidad de un registro histórico, mientras que otros advierten de incertidumbres importantes en las predicciones primaverales y asignan probabilidades menores a un Súper El Niño.
Los próximos hitos observables son la evolución de la temperatura superficial del mar durante el verano y las próximas actualizaciones mensuales del Climate Prediction Center y la OMM. También habrá revisiones de los pronósticos estacionales —incluida la actualización de junio de la NOAA para la temporada atlántica— que permitirán medir si El Niño se consolida como un evento fuerte, muy fuerte o récord.