La proliferación de drones FPV y la compra de armas láser obligan a Israel y países del Golfo a reconcebir sus defensas.
Un video difundido por Hezbolá mostró esta semana lo que sus promotores dicen fue un dron con explosivos impactando una batería de la Cúpula de Hierro, una señal de la eficacia creciente de los vehículos aéreos no tripulados de bajo costo. Desde marzo de 2026 grupos como Hezbolá y los hutíes incrementaron el uso de drones FPV y modelos controlados por fibra óptica, difíciles de localizar y vulnerables a medidas electrónicas convencionales. Israel ha ordenado un proyecto especial para enfrentar la amenaza, mientras que estados del Golfo aceleran compras y pruebas de armas láser como contramedida. El choque entre la economía de los drones y la búsqueda de soluciones tecnológicas está remodelando prioridades militares y presupuestos regionales.
El fenómeno importa porque altera la lógica costo-beneficio de la defensa: drones que valen cientos de dólares pueden neutralizar sistemas de defensa que cuestan millones. Esa asimetría empuja a países como Emiratos, Arabia Saudita y Omán a probar y comprar láseres de energía dirigida, mientras que Israel busca adaptaciones rápidas frente a tácticas ya observadas en Ucrania. Pero las armas láser no son soluciones milagro: tienen limitaciones técnicas y operativas que complican su adopción masiva. El resultado es una carrera tecnológica y de adquisición con implicancias políticas y logísticas en la región.
Los drones FPV y los modelos alimentados por fibra óptica están cambiando el combate de proximidad: ofrecen transmisión en tiempo real al piloto y el cable que acompaña al aparato impide la localización por radio y dificulta el jamming electrónico. Desde 2024 estos aparatos se emplean masivamente en Ucrania y, según observadores, muchas contramedidas siguen siendo improvisadas, como disparar escopetas o tender redes mecánicas. El problema es práctico y de velocidad: sistemas diseñados para enfrentamientos convencionales tardan en adaptarse a amenazas de bajo costo y alta maniobrabilidad.
““Los ejércitos que están preparados para grandes guerras se enfrentan de repente a desafíos completamente nuevos””— Neri Zin
El contraste económico es agudo: equipos blindados y misiles interceptores valen millones, mientras un dron FPV se compra en plataformas comerciales por centenares de dólares. Esa dinámica obliga a repensar la defensa de unidades pequeñas y la protección de infraestructura crítica, y también explica el interés por soluciones más baratas y rápidas de desplegar. Empresas locales de defensa trabajan ya en sistemas basados en cámaras, sensores térmicos e inteligencia artificial para detectar y responder a estos drones en tiempo real.
““Un tanque que cuesta decenas de millones de dólares ahora puede ser atacado repentinamente por un dron FPV que se puede comprar por 400 dólares en Alibaba””— Axon Vision
El gobierno israelí reconoce el desafío: las Fuerzas de Defensa han declarado que siguen de cerca desarrollos en otros frentes y el primer ministro Benjamín Netanyahu ordenó un proyecto especial para abordar la amenaza de drones. Al mismo tiempo el Ejecutivo pidió paciencia a la opinión pública, advirtiendo que desarrollar contramedidas efectivas requerirá tiempo y pruebas. La combinación de presión interna por bajas y la visibilidad propagandística de ataques aumenta la urgencia política.
““Esto llevará tiempo””— Benjamín Netanyahu
En respuesta a la proliferación de drones, Emiratos Árabes Unidos ha recibido al menos un sistema láser israelí Iron Beam en préstamo y explora adquisiciones de origen estadounidense, chino y europeo. Arabia Saudita, Omán y Qatar también prueban o compran sistemas de energía dirigida, entre ellos modelos chinos como el Silent Hunter, en una diversificación que combina compras y desarrollos conjuntos. El acelerado interés comercial y militar ha convertido al Golfo en un mercado activo para estas tecnologías.
““Nos encontramos en un punto en el que convergen varias fuerzas””— Jared Keller
Pero los láseres tienen límites claros: alcance reducido, necesidad de mantener el haz sobre el blanco y vulnerabilidad a polvo, lluvia, niebla y altas temperaturas que degradan su eficacia. Además, la logística y la refrigeración elevan los costos de operación en climas extremos, por lo que expertos recomiendan integrarlos en sistemas de defensa en capas, no como soluciones únicas. La búsqueda de independencia en proveedores también añade una dimensión geopolítica a las compras militares del Golfo.
““La dependencia excesiva de Estados Unidos no ha dado buenos resultados””— Andreas Krieg
El próximo hito serán las decisiones de compra y las pruebas operativas previstas en los meses siguientes en el Golfo, junto con los resultados del proyecto especial ordenado por Israel. A la vez, funcionarios estadounidenses han señalado que esperan disponer de capacidades láser más extensas en los próximos tres años, lo que marcará un nuevo punto de referencia para evaluar su eficacia real en combate.