Secuestros y fuego: escuelas bajo ataque en África
En dos semanas, ataques en Nigeria y un incendio mortal en Kenia reavivan la crisis de seguridad y la fragilidad de los internados.
- 01Ataque en Borno
- 02Incursión rara en el sur
- 03Operación conjunta EEUU–Nigeria
- 04Rescate y desplazamiento
- 05Incendio mortal en Kenia
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
Militantes en el noreste de Nigeria secuestraron decenas de alumnos de al menos una escuela en Askira-Uba, Borno, mientras en el suroeste autoridades detuvieron sospechosos tras un asalto a primarias; al mismo tiempo, fuerzas nigerianas y estadounidenses aumentaron ataques contra líderes de ISWAP. En Kenia, un incendio en un dormitorio del Utumishi Girls’ Academy dejó al menos 16 estudiantes muertos y llevó a la detención de ocho alumnas por sospecha de incendio intencional. Las familias exigen respuestas sobre el paradero de los desaparecidos y la identificación de las víctimas; los gobiernos prometen investigaciones y acciones disciplinarias. El conjunto de hechos muestra la convergencia entre violencia armada, inseguridad escolar y fallas en seguridad estructural y administrativa.
Los episodios subrayan dos dinámicas: en Nigeria, grupos yihadistas y bandas criminales ven en las escuelas objetivos de alto impacto para secuestro y extorsión, mientras que en Kenia la fragilidad de la infraestructura y problemas de disciplina y supervisión vuelven letales los incendios en internados. Las respuestas van desde operaciones militares binacionales hasta detenciones locales y la disolución de directorios escolares, pero las familias demandan transparencia y resultados concretos en rescates e investigaciones forenses.
Ataque en Borno
El asalto a la escuela primaria y secundaria de Mussa, en Askira-Uba (estado de Borno), dejó decenas de alumnos desaparecidos y hogares incendiados, según autoridades locales. El senador Mohammed Ali Ndume y el portavoz policial Nahum Daso confirmaron que el ataque se atribuye a milicianos vinculados a Boko Haram e ISWAP y que la zona limita con el bosque de Sambisa, bastión de los insurgentes. Organizaciones de derechos humanos alertaron que los secuestros obligan a familias a retirar a sus hijos de la escuela y a prácticas como matrimonios forzados para proteger a menores. Las autoridades locales dicen que trabajan en la contabilización y el rastreo de los desaparecidos, mientras las comunidades temen reclutamiento forzoso.
Incursión rara en el sur
Horas después de la agresión en Borno, dos escuelas primarias en Oriire, en el estado de Oyo (suroeste), fueron atacadas y al menos tres presuntos asaltantes fueron detenidos por la policía local. El portavoz Ayanlade Olayinka informó que los sospechosos fueron identificados por la comunidad, mientras que el funcionario local Peter Wabba dijo que los reportes iniciales situaban en 48 el número de menores afectados. La policía confirmó detenciones pero no aclaró si aún busca cómplices; los asaltos a colegios son inusuales en el sur y han alarmado por su posible expansión geográfica.
Operación conjunta EEUU–Nigeria
En respuesta a la creciente actividad de ISWAP, fuerzas nigerianas y estadounidenses realizan operaciones conjuntas: el primer golpe de esas operaciones fue la eliminación de Abu Bakr al‑Mainuki, señalado por la cúpula militar como un dirigente clave de la filial regional. El mando estadounidense en África, representado por el general Dagvin Anderson, destacó la coordinación de inteligencia y apoyo logístico con las fuerzas nigerianas, mientras el portavoz militar Samaila Uba reportó la destrucción de infraestructura y la muerte de decenas de combatientes en ofensivas posteriores. Analistas de seguridad, como Bulama Burkati, advierten que aunque estos golpes degradan la capacidad operativa de los grupos, la estabilidad exige operaciones sostenidas y mejores capacidades locales.
Rescate y desplazamiento
Tropas nigerianas dijeron haber liberado a 92 personas que habían sido forzadas a desplazarse por militantes en la carretera Buratai–Kamuya, informando que los capturados fueron abandonados por sus captores cuando las fuerzas los interceptaron. La operación se enmarca en la campaña denominada Operation HADIN KAI, que el ejército presenta como coordinación intensificada contra redes terroristas. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos siguen denunciando impunidad en ataques previos y piden investigaciones independientes sobre muertes colaterales y denuncias de ejecuciones extrajudiciales.
Incendio mortal en Kenia
En Gilgil, el incendio en el dormitorio del Utumishi Girls’ Academy consumió parte de la estructura y dejó al menos 16 estudiantes fallecidas y decenas heridas; el ministro de Educación Julius Ogamba anunció que dos docentes ya están bajo investigación por no haber actuado ante alertas sobre planes estudiantiles, y que el directorio del colegio fue disuelto. La policía detuvo e interrogó a docenas de estudiantes y arrestó a ocho como sospechosas de haber planeado el incendio, mientras equipos forenses revisan cámaras y restos en busca de la causa. Las familias reclaman claridad sobre la identificación de los cuerpos y la localización de las víctimas.
Los ataques a escuelas en Nigeria se insertan en un conflicto que se remonta a la insurgencia de Boko Haram desde 2009 y al surgimiento, tras 2016, de ISWAP; la masiva sustracción de alumnas en Chibok (2014) sigue como referencia histórica del fenómeno. La cooperación militar con Estados Unidos, cuestionada y reconfigurada tras roces diplomáticos, escaló este mes hacia misiones conjuntas más activas, según declaraciones del general Dagvin Anderson y del ejército nigeriano. En Kenia, los incendios en internados no son nuevos: incidentes mortales en 2001 y 2024 destacan la persistencia de problemas de infraestructura, controles y cultura disciplinaria en internados públicos y privados. Expertos de seguridad y derechos humanos exigen mayor rendición de cuentas de fuerzas estatales y autoridades educativas.
Las cifras de niños secuestrados varían según autoridades y ONG: reportes citan 30, 42, 48 e incluso “más de 80” menores desaparecidos en ataques simultáneos en distintas zonas, y las autoridades locales mantienen conteos parciales mientras continúan las búsquedas.
En las próximas semanas habrá que seguir (1) los resultados del conteo oficial y las operaciones de rastreo en Askira‑Uba; (2) las indagaciones forenses y la identificación de víctimas en Gilgil, donde la policía revisa CCTV y realiza pruebas de ADN; (3) las investigaciones disciplinarias contra personal escolar en Kenia, incluidas las medidas anunciadas por el ministro Julius Ogamba; y (4) la continuidad y alcance de las operaciones conjuntas entre Nigeria y Estados Unidos para degradar a ISWAP y evitar reagrupamientos.