Las organizaciones denuncian 15 agresiones entre detenidos y reemprenden la travesía; Israel anuncia interceptaciones y defiende el bloqueo.
La Global Sumud Flotilla afirmó que al menos 15 de sus miembros detenidos tras la intercepción de sus barcos por Israel sufrieron agresiones sexuales y decenas resultaron heridos. Las detenciones ocurrieron después de que la marina israelí abordara y dejara inutilizados 22 de los 58 barcos del convoy que zarpó el 15 de abril desde Barcelona. Pese a esas denuncias, la organización retomó su misión desde Marmaris (Turquía) con 54 embarcaciones y más de 500 participantes. El Ejército israelí ha comenzado a interceptar de nuevo la flotilla en alta mar y pidió que dé media vuelta.
Las acusaciones plantean preguntas inmediatas sobre el trato de detenidos y el respeto al derecho marítimo en una ruta que busca romper el bloqueo naval de Israel a Gaza. Si se confirman, los episodios podrían alimentar demandas legales internacionales y tensar relaciones diplomáticas entre países donde la flotilla anunció acciones judiciales. Al mismo tiempo, la nueva partida desde Turquía pone a prueba la capacidad de Israel para mantener el aislamiento marítimo del enclave. La disputa combina asuntos humanitarios, jurídicos y de seguridad naval.
La organización humanitaria Global Sumud Flotilla detalló que entre los activistas que fueron trasladados tras la intercepción se han documentado “al menos 15 casos de agresiones sexuales, incluidas violaciones”, además de heridas por disparos con balas de goma y fracturas. Los detenidos permanecieron en custodia israelí después del aborde a finales de abril y varios participantes ya han denunciado maltrato tras ser deportados. La agrupación anunció que presentará acciones legales en Turquía, Polonia, Marruecos, Italia, Indonesia, España y Francia para perseguir esas denuncias.
“violencia física y sexual generalizada y sistemática”— Bader Alnoaimi
Desde Marmaris, el activista palestino-español Saif Abukeshek anunció la partida de 54 embarcaciones —entre ellas cinco de la Coalición de la Flotilla de la Libertad— con más de 500 personas a bordo para intentar llegar a las costas de Gaza. Abukeshek, que fue detenido y encarcelado diez días en Israel antes de ser deportado, subrayó que el grupo conoce los riesgos pero los considera menores que el costo de no actuar. El objetivo declarado es establecer un corredor humanitario y visibilizar la situación en Gaza, y la salida coincidió con la conmemoración de la Nakba, usada por la flotilla como momento simbólico.
“Estamos haciendo lo correcto”— Saif Abukeshek
El Ejército israelí inició operaciones de intercepción sobre las embarcaciones en alta mar, con abordajes que las propias transmisiones de la flotilla mostraron a unas 80 millas náuticas al oeste de Chipre. Las fuerzas avisaron a los participantes que no permitirán “ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza” y urgieron a los barcos a dar media vuelta. Israel arguye que actúa en conformidad con el derecho que sostiene su bloqueo, mientras que la flotilla denuncia una violación del derecho marítimo internacional y de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar.
Los antecedentes del episodio incluyen el aborde del 30 de abril, cuando las fuerzas israelíes inutilizaron 22 barcos del convoy y trasladaron a unos 175 activistas a la isla griega de Creta, desde donde fueron repatriados o deportados. La flotilla ha denunciado además que algunas embarcaciones quedaron a la deriva ante condiciones adversas y que participantes fueron abandonados en barcos incapaces de navegar. En sus mensajes públicos la agrupación ha pedido no bajar la presión internacional y reclamó medidas como boicot y desinversión para acabar con lo que califican de violencia colonial.
“No bajéis la guardia. Las declaraciones de condena no bastan.”— Global Sumud Flotilla
Las fuentes discrepan sobre la legalidad y la naturaleza de los hechos: la flotilla denuncia violencia sistemática, incluidas agresiones sexuales entre los detenidos, mientras que Israel sostiene que sus abordajes son una aplicación legal del bloqueo naval. Hasta ahora no existe verificación independiente y las partes ofrecen versiones contrapuestas sobre lo ocurrido en aguas internacionales.
El próximo hito será el desarrollo inmediato de la travesía: si las 54 embarcaciones logran acercarse a Gaza o vuelven a ser interceptadas por las fuerzas israelíes en alta mar. En paralelo, la flotilla avanzará con las demandas legales anunciadas en varios países, que podrán ofrecer registros judiciales o testimonios clave para verificar las acusaciones.