La fuerte caída minera y el deterioro industrial obligan a ajustar proyecciones y tensan la agenda macroeconómica.
El Banco Central informó que el Imacec de abril registró una contracción de 1,2% anual, la cuarta caída consecutiva de la actividad y la mayor desde marzo de 2023. El retroceso se explicó por una caída pronunciada de la minería, que descendió 11,8%, y por la baja en el resto de bienes e industria manufacturera. En paralelo, el Instituto Nacional de Estadísticas publicó que la producción industrial cayó 4,7% y que el comercio creció 3,2% en abril. El dato complica un inicio de año que ya mostraba debilidad en empleo y pone presión sobre las previsiones de crecimiento para 2026.
Las cifras sectoriales —minería en caída de dos dígitos, manufactura afectada por bajos volúmenes pesqueros y alimentos, y solo electricidad con números positivos— convierten un retroceso mensual en riesgo de arrastre para el PIB anual. Economistas y centros de estudio revisaron a la baja sus pronósticos para 2026, acercándolos a 1,5% o menos. El gobierno y el Banco Central ya reconocen el impacto de factores puntuales, como problemas operacionales en grandes mineras, pero advierten que la recuperación requerirá señales claras de demanda y política.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) detalló que el Índice de Producción Industrial retrocedió 4,7% en doce meses, con la minería metálica como principal arrastre al caer 12,6% y restar casi 3,7 puntos porcentuales al IPI. La manufactura descendió 2,5%, impactada por la elaboración de productos alimenticios (-7,7%) vinculada a menor disponibilidad de biomasa marina. El único componente en terreno positivo fue electricidad, gas y agua, que creció 0,9% impulsado por generación solar.
Antes del dato del Banco Central, centros privados anticipaban un Imacec negativo para abril que oscilaría entre -0,2% y -0,6%, por el pobre desempeño industrial y minero frente a avances acotados en comercio y servicios. La expectativa de contracción venía de estimaciones que combinaban el impacto de la baja en cobre con una recuperación parcial en ventas minoristas y comercio electrónico.
““las cifras sectoriales siguen mostrando un desempeño bastante decepcionante, lo que nos lleva a proyectar una caída de 0,2% anual para el Imacec de abril””— Valentina Apablaza
El Banco Central publicó que la actividad total cayó 1,2% en abril; en términos desestacionalizados el índice subió 0,1% respecto a marzo pero mostró una baja de 0,9% en doce meses. El ente rector asignó el núcleo de la contracción a la minería —con una merma de 11,8%— mientras que comercio y servicios aportaron en sentido positivo, aunque insuficiente para compensar el arrastre minero.
Analistas ajustaron sus proyecciones para 2026: varios centros y bancos acercaron sus estimaciones a 1,5% o menos, citando riesgo a la baja por la menor extracción de cobre y el entorno fiscal restringido. Economistas como Felipe Alarcón señalaron que mantienen un pronóstico cercano a 1,5% pero con "claro riesgo a la baja", mientras que otros estudios piden acelerar medidas de reconstrucción para sostener demanda interna.
““seguimos estimando 1,5%, con claro riesgo a la baja””— Felipe Alarcón
Había expectativas privadas que apuntaban a una caída moderada del Imacec entre -0,2% y -0,6% para abril; el dato oficial del Banco Central de -1,2% quedó por debajo de esas proyecciones. Además, los informes sectoriales del INE muestran una caída del índice minero de 9,0% en la producción industrial, mientras que el Banco Central reportó una baja de 11,8% en la minería dentro del Imacec, un desajuste en la magnitud del impacto minero entre fuentes.
El próximo hito serán los datos de actividad de mayo y la actualización de proyecciones macroeconómicas del Banco Central en su próximo IPoM, que medirán si la debilidad de los primeros meses se atenúa o se confirma. En paralelo, la discusión fiscal y las medidas para afrontar problemas operacionales en la minería marcarán la hoja de ruta que sigue el gobierno y los mercados.