Su salida, efectiva el 30 de junio, agudiza tensiones internas por la guerra con Irán y cambia la jefatura de la inteligencia.
Tulsi Gabbard presentó su renuncia al presidente Donald Trump el 22 de mayo y dijo que dejará el cargo de directora de Inteligencia Nacional el 30 de junio de 2026 para cuidar a su esposo, diagnosticado con un raro cáncer óseo. Trump anunció que Aaron Lukas, su número dos, asumirá como director interino. Gabbard encabezaba la coordinación de las 18 agencias que componen la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. La dimisión se produce en medio de turbulencias internas por la política respecto a Irán y un patrón de recambios en el gabinete.
La salida de Gabbard importa porque deja vacante la oficina creada para coordinar y supervisar el trabajo de 18 agencias de inteligencia en un momento en que la administración enfrenta una guerra con Irán y cuestionamientos sobre la politización del servicio de inteligencia. Su gestión se caracterizó tanto por discrepancias públicas con la Casa Blanca sobre la amenaza iraní como por decisiones de corte partidista, como declasificaciones y pesquisas sobre las elecciones de 2020. El nombramiento de un interino cercano al equipo de Trump reducirá la incertidumbre inmediata, pero abre interrogantes sobre la continuidad de las políticas y las investigaciones internas.
En una carta dirigida al presidente, Gabbard explicó que su esposo, Abraham Williams, recibió el diagnóstico de “una forma extremadamente rara de cáncer de hueso” y que debe dejar el cargo para cuidarlo. En redes sociales y en la misiva dijo que su dimisión será efectiva el 30 de junio y ofreció facilitar una transición "smooth" de las funciones del despacho. La renuncia se filtró primero en medios y fue formalizada con su encuentro en el Despacho Oval para entregar la carta.
““At this time, I must step away from public service to be by his side and fully support him through this battle,” she wrote.”— Tulsi Gabbard
El presidente Trump celebró la gestión de Gabbard en su plataforma Truth Social y resaltó que será extrañada; al mismo tiempo anunció que Aaron Lukas, su subalterno inmediato, ejercerá como director interino mientras se concreta la transición. Lukas es un exasesor del gobierno de Trump y hasta ahora fue principal adjunto en la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. El relevo interino busca mantener la operación diaria de la comunidad de inteligencia sin lapsos administrativos.
““Tulsi has done an incredible job, and we will miss her.””— Donald Trump
Diversos reportes describen a Gabbard como una figura aislada dentro del equipo de seguridad nacional después de chocar con la Casa Blanca por su escepticismo frente a la guerra con Irán, lo que la dejó al margen de decisiones y reuniones claves. Exfuncionarios consultados dijeron que sus posturas la hicieron “off message” y que su influencia en operaciones internacionales fue limitada. Ese alejamiento interno alimentó cuestionamientos sobre su idoneidad para coordinar a las 18 agencias.
““This is why her initials DNI became ‘do not invite,’””— Beth Sanner
Durante su mandato, la oficina de Gabbard impulsó declasificaciones sobre la evaluación de la intromisión rusa de 2016, revocó habilitaciones de seguridad a exfuncionarios y abrió pesquisas relacionadas con alegaciones de fraude electoral de 2020, además de intervenir en la escena de la pesquisa del condado Fulton en Georgia. Esas acciones transformaron el perfil técnico del ODNI en un actor de disputas políticas internas y generaron una denuncia de un informante sobre retención de inteligencia por motivos políticos. La acumulación de esas medidas dejó a la oficina bajo escrutinio de legisladores y expertos.
Gabbard llegó al cargo tras una trayectoria que la llevó de congresista demócrata por Hawái a una ruptura con el Partido Demócrata, convertirse en independiente y finalmente sumarse al Partido Republicano y apoyar a Trump en 2024. Su reputación pública se formó sobre una postura antiintervencionista que chocó con las operaciones militares de la actual administración, aunque también ganó un papel central en las iniciativas del presidente sobre las elecciones de 2020.
Las piezas coinciden en que Gabbard aduce motivos personales —el cáncer de su esposo— pero divergen sobre hasta qué punto esa razón explica la renuncia. Agregados de investigación señalan que su prolongado distanciamiento por las discrepancias sobre Irán y la reasignación a pesquisas electorales también la dejaron políticamente aislada; otros informes aceptan su carta como motivo principal y destacan la voluntad de facilitar la transición.
El próximo hito observable es la salida formal de Gabbard el 30 de junio y la confirmación operativa de Aaron Lukas como director interino. En las semanas siguientes es esperable que congresistas demócratas y republicanos pidan explicaciones sobre las declasificaciones, la revocación de habilitaciones y la denuncia del informante, lo que marcará el tono de la supervisión al ODNI en el corto plazo.