El Presidente pasó de definir su oferta de expulsar 300.000 migrantes como «metáfora» a decir que quizás fue «hipérbole», mientras el Gobierno impulsa una indicación para obligar a instituciones a reportar irregulares y la oposición lo acusa de mentir.
01El Presidente José Antonio Kast volvió a referirse a su promesa de campaña de expulsar a 300.000 migrantes irregulares “el primer día”: primero la calificó como “una metáfora” durante la inauguración de la Semana de la Construcción, y al día siguiente relativizó el término y dijo que “quizás la palabra era hipérbole, no metáfora”, admitiendo que pudo no haber escogido el vocablo más apropiado en una exposición pública.
02El Mandatario defendió el fondo de su política migratoria: afirmó que “el ciudadano de a pie entiende lo que estamos haciendo”, y señaló avances como el cierre de la frontera, vuelos de retorno con migrantes irregulares y una reducción de ingresos clandestinos; además aseguró que las medidas iniciales se focalizarán en personas en situación irregular y en extranjeros con causas pendientes, y que se trabajará en acuerdos internacionales (mencionó gestiones con Venezuela) y en reformas legales e institucionales para ordenar los procesos de expulsión.
03En paralelo a las declaraciones, el Gobierno presentó una indicación al proyecto que perfecciona el procedimiento de expulsiones administrativas para obligar a órganos del Estado y a instituciones de salud, previsionales y educación —públicas y privadas— a aportar antecedentes sobre extranjeros que sean objeto de procedimientos migratorios (incluyendo domicilio, teléfono, correo y otros datos), iniciativa que, de aprobarse, afectaría a entidades como Fonasa, Isapres, AFP, colegios, jardines infantiles y recintos de salud.
04La aclaración presidencial desató una ola de críticas desde la oposición: parlamentarios y bancadas calificaron la maniobra comunicacional como una mentira y rechazaron que se relativicen compromisos de campaña con el argumento de figuras retóricas. Voces de diferentes partidos señalaron que “mentir no es una metáfora” y recordaron la cuenta regresiva que el mandatario utilizó en campaña para prometer las expulsiones, exigiendo claridad y medidas concretas en lugar de reinterpretaciones.
05Críticas desde la sociedad civil y asesores políticos: el sociólogo Ernesto Ottone cuestionó no sólo el uso de la metáfora para cifras “astronómicas”, sino también el desempeño del llamado Segundo Piso del gobierno y la necesidad de que el Presidente marque límites y ordene la coordinación política; Ottone advirtió además sobre los límites de usar una lógica de “gobierno de emergencia” como eje prolongado de gestión y criticó que el jefe de Estado pierda liderazgo al dedicar tiempo a disputas internas.
06El debate se desplazó también al terreno semántico: la campaña y el inicio del gobierno colocaron la frase de expulsar 300.000 migrantes como uno de los ejes más visibles, y la posterior calificación como “metáfora” y luego “hipérbole” (término, según la RAE, que alude a una exageración y no a una literalidad) no logró aplacar la controversia política ni las dudas sobre la viabilidad y la planificación técnica de una medida de tal magnitud.
07Balance temporal y reclamos por resultados: las declaraciones y la propuesta legislativa ocurrieron cuando el gobierno llevaba algo más de 60 días en La Moneda; opositores recordaron que la única expulsión de impacto en ese período correspondía a un procedimiento preparado por la administración anterior, mientras el Ejecutivo insiste en mostrar avances operativos como el Plan Escudo Fronterizo y disminuciones en los ingresos clandestinos para justificar su enfoque.